miércoles, 18 de septiembre de 2013

Con bollo de yuca y butifarra

 Ayer celebramos el cumpleaños de mi esposo. Tuvimos la visita de amigos, buenos amigos, con los que no podríamos hablar de más de 5 años de historia, pero son de esa gente que se va quedando instalada en el corazón y que ajenos a tus historias, se quedan en él para siempre.
Llegaron con sus brazos y corazón abiertos para seguir estrechando lazos de hermandad, algunos como nosotros, lejos de sus orígenes, otros entregándonos la sabiduría de sus raíces colombianas y compartiendo sus historias de esta cálida (en todos los sentidos posibles) ciudad que es ahora nuestro hogar.
Parte de la alegría de este día lo supuso un gran collage de fotos viejas de mi querido Teo, magistralmente distribuidas y comentadas en una enorme cartelera, producida por mi cuñada, que para la mayoría de nuestros visitantes resultó no solo graciosa, sino ilustrativa de los 50 años de nuestra familia, desde el nacimientos del propio cumpleañero, pasando por su bautizo, primera comunión, el colegio, nuestro matrimonio, los hijos y su trabajo.
Caras desconocidas para la mayoría, llenaban el montaje. Todas acompañando a “mi gordo” en algún momento importante de su vida. Amigos de vida, de escuela, de trabajo. Hermanos de lucha y de amores, que pueden relatar indiscreciones, pasiones, vivencias de esos 50 años.
Y es así como nuestros queridos buenos amigos se acercaron a nuestra historia, esa que muchos conocen allá en nuestra tierra. Esas fotos donde aparecen los que dejamos atrás, sin olvidarlos, sin dejar de añorarlos. Donde seguramente de haber estado aquí con nosotros hubieran comentado, no para preguntar quiénes son o dónde es, sino para rememorar esas anécdotas de las que ellos mismos forman parte.
Este compartir añoranzas es para seguirles dando la bienvenida a nuevas historias, amigos y nuevos hermanos, para dar gracias a los que nos recibieron y los que recibimos. Para decirles a los viejos y entrañables amigos que siempre están con nosotros, porque forman parte de nuestra historia, de nuestra familia. Para decirles a los nuevos entrañables amigos que pronto el collage estará repleto con fotos de ellos también.
Allá en Venezuela celebrábamos con cachapas, tequeños y maracuchitos, con los de siempre y con la familia. Hoy la vida nos regala amigos y nuevas oportunidades para celebrar, aunque el menú cambie, comemos con orgullo y ganas nuestro nuevo sabor a hogar con bollo de yuca y butifarras.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

A propósito de favores

El que hace un favor está supeditado a cargar con las consecuencias. No se si alguien lo dijo pero yo lo afirmo.
 Desde el momento que aceptas hacerle un favor a alguien cargarás con la responsabilidad y hasta las consecuencias de esa decisión que muchas veces sentirás errada.
 No solo por las exigencias mismas del encargo, sino porque si pretendes en algún momento, dejar de llevar la carga de tal encomienda, no solo dejarán de darte las gracias por solventar el camino, aunque fuera en parte, si es que en algún momento pretendieron darte las gracias, sino que el encargante puede que te retire hasta el saludo y te convertirás en lo mas cercano a un enemigo que pueda existir.
Decir cuenta conmigo es como cuando uno presta dinero...y quiere recuperarlo, dalo por perdido o pierde esa amistad.
Y hay los pedidores de favores profesionales, que no solo te involucran en su lío, sino que luego elegantemente desaparecen y por supuesto la culpa de lo que sucede finalmente es tuya. porque veamos las cosas claras, cuando el que origina la idea desaparece, es porque no era tan buena la idea. Si se queda, era buena, tu te fajaste con el o ella, pero las glorias se las lleva el otro y a ti, a veces si te dan las gracias.
No es que pretenda que alentarlos a no ayudar al prójimo, pero abran los ojos y vean a quien ayudan, porque sino terminan, como yo , muchas veces embarrados...
Un favor es una cosa muy delicada de pedir y muy delicada de aceptar.
Si vamos a pedir favores pongamos claras las reglas del juego y demos la cara.
Si vamos a hacer un favor, que sea bajo el lema, asumo las consecuencias, porque sino, tremendo chasco...
Días atrás y el favor de "bien común" me ofrecí a apoyar una iniciativa de un "amigo", mejor mencionemos como "conocido". Dicha iniciativa no tuvo eco pero incluso fue desatendida por el conocido. Resultado: las llamadas me las hicieron a mi...
 Hoy me pasó algo similar a expensas de que informé, y creo que claramente, que solo actuaba como mensajero, de algo bonito, pero lejos de mi alcance. Resultado. mas reclamos, esta vez por la hora, que lamentándolo mucho ni los organizadores ( doy fe de que también hacían un favor) pudieron contra el cambio.
Lo cierto es que abramos los ojos, porque a mucha gente lo que le gusta es la gloria sin trabajar por ella, te involucran y te dejan de lado.
 ¿Que si quiero la gloria para mi? no nada que ver, solo no quiero cargar con problemas ajenos

El Manual de las Culpas

En Venezuela hay un gobierno que se jacta de tener el control y se presentan ante la opinión pública nacional e internacional como –y creo que la expresión, aunque en extremo coloquial, es la mas adecuada– ¡unos sobrados! 
En otras palabras, sus líderes se las saben todas, tienen todas las respuestas y por supuesto las soluciones a todos los problemas en su doctrina ideológica de ese esperpento que han llamado ‘Socialismo del Siglo XXI’.
Dentro de estos ‘ideales’ revolucionarios está cómo se debe manejar la economía, la distribución de las riquezas del país, el manejo y prevención de la delincuencia, la educación, la alimentación, la salud y por supuesto la política, las libertades individuales, la propiedad privada y toda la larga lista de normas de conducta y posturas ante todo lo que se devenga u oponga en el país, por lo que uno sospecha, aunque muchos aseguran que tienen un manual escrito para enfrentar con discursos cada uno de los problemas derivados de su gestión.
Por eso vimos, en recientes sucesos, cómo ante la grave crisis eléctrica del país –denunciada cientos de veces, con expertos que nos traen a la luz ( sin que haya luz) cómo la falta de mantenimiento y ampliación en las redes de distribución es una de las principales causas de tantos apagones– el gobierno, haciendo uso del ‘manual de respuestas’, le echa la culpa a la oposición y habla de conspiración y supuesto “golpe eléctrico” para desestabilizar.
Otros ejemplos de las respuestas del librito podemos encontrarlos en los ya varios accidentes ocurridos en las instalaciones petroleras, el más grave, de reciente data, es el de la refinería de Amuay, para el cual el ministro Ramírez acaba de concluir su propia investigación, dando como resultado un supuesto “sabotaje”. Se olvida el ministro de las decenas de incendios provocados por rayos, y aquí explico que una refinería de alta tecnología como las venezolanas, contaba con sistemas de prevención incluyendo pararrayos eficientes, ahora al parecer inactivos, por lo que ahora esos sucesos son solo culpa de la naturaleza, según el alto gobierno.
Si seguimos enumerando podemos pasearnos por la escasez de productos de la cesta básica venezolana, achacada en principio a la “derecha fascista y golpista opositora” (otra frase del cuadernito), y más recientemente a los acaparamientos domésticos... y aquí se me sale un ¡válgame Dios!
Y si pasamos nuestra vista por el sistema de salud venezolano, en grave crisis, sin medicamentos para tratamientos oncológicos, sin radioterapias, sin divisas para actualizar equipos, con crisis no solo en la salud pública, donde no hay ni gasas ni suturas, sino en las clínicas privadas, endeudadas hasta el punto de quiebra, la culpa de todo estos males se le achaca a la forma especulativa como los propietarios de estas últimas manejan el “negocio” y nos olvidamos selectivamente de los hospitales del Estado, sin dar mayores explicaciones.
Y podríamos seguir así, haciendo una lista de cada problemática nacional, y viendo que a cada problema existente hay una respuesta que viene del gobierno, y es que al parecer todo es culpa de: “la derecha fascista golpista desestabilizadora, con sus planes de magnicidio y desestabilización”.
Queriendo librarse de su responsabilidad, el gobierno venezolano ha logrado evidenciar su enorme ineficiencia en el manejo de cualquier asunto de interés nacional. Reconocemos que sí han logrado instalar el “manual de respuestas” en la boca de muchos, pero con eso no se come, no se camina seguro, no hay luz en las casa ni salud en el pueblo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Y ahora qué dijo?

Mucha gente sabe que soy venezolana y que semanalmente escribo estas líneas, un poco para liberar las frustraciones que me causa la política venezolana, cada vez más enrarecida, corrupta y ‘cantinflérica’, y también para alertar a muchos de nuestros hermanos sobre la grave situación que atraviesa mi país en manos tan inexpertas como cómplices.
Ciertamente los derroteros del país van rodando por abismos muy peligrosos, no solo porque parece que en el camino los líderes en el gobierno nos van dando empujaditas a ver si terminamos de caer, sino porque el país entero parece estar sumergido en un letargo, o peor, están sentados en las gradas de un circo, viendo la presentación de los payasos, que nos hacen reír, pero que ocultan la verdadera tragedia tras bastidores.
Es por esto que cuando llego a algún lugar y me preguntan “¿y ahora qué dijo?”, sé que se refieren a las ya incontables intervenciones más que desacertadas del presidente en ejercicio de Venezuela, y que más que tristeza siento vergüenza, por evidenciar la profunda falta de todo lo mínimo que se requiere para alcanzar tan alta magistratura, y distraen no solo el pensamiento de la comunidad extranjera, sino hasta el mismo cotidiano del venezolano.
¿Cuántos no se levantaron un día de la semana pasada, haciendo chistes acerca de la “multiplicación de los penes”, o semanas antes cuando Nicolás ubicó geográficamente a Portugal en el mismo continente que Venezuela?
Tal vez el error de peces o panes por penes se deba a un simple lapsus (que le puede ocurrir a cualquiera), pero si revisan solo en internet hay docenas de portales que ya tienen dentro de sus primeras páginas la contabilidad de lo que han llamado “Maburradas”.
Y tal vez lo trágico no sea la ineptitud o falta de preparación del primer mandatario (si tuviera gente capaz a su alrededor tal vez hasta lo obviaría), lo grave de la cuestión es que se ha convertido en el payaso de Latinoamérica, del mundo y sobre todo de Venezuela, que con sus bufonadas hace que los graves problemas del país sean desplazados a las segundas y quizás terceras páginas de medios impresos, portales electrónicos y otros medios de comunicación y a segundos planos en los intereses de la población.
Por eso ahora cuando se preguntan “¿y ahora qué dijo?”, al lado de esas risas de quienes de él se burlan, yo no puedo contener un enorme sentimiento de vergüenza y desamparo ante lo que se ha convertido en la prioridad del país, por sobre la escasez, la corrupción, la crisis en salud, la inflación y tantos otros enormes problemas.

miércoles, 21 de agosto de 2013

En la Asamblea Nacional Bolivariana

Nada más grotesco que conocer los acontecimientos de lo que dan por llamar la política venezolana.
Si bien en las últimas décadas al hablar de políticos y política en Latinoamérica no es considerado una labor de caballeros, y quienes quieren ser más generosos mencionan a los políticos como un mal necesario, por la pésima reputación que se han labrado gracias a años de corrupción, malversación, malos gobiernos y otras calamidades, lo que vemos, oímos y leemos de cómo se conducen los diputados y otros miembros del alto gobierno venezolano, no es más deplorable porque “no se puede ser más bajo”.
Hemos visto cómo no solo el lenguaje y el trato ha bajado de categoría al punto que ni siquiera posee el mínimo decoro, sino que los golpes y los insultos son parte de las ‘discusiones’ en un hemiciclo, otrora sala de exposición de grandes interlocutores, pensadores y escritores, gloriados en el mundo entero.
Hoy lo más que podemos decir es que los más ‘famosos’ diputados de la Asamblea no son más que generadores de polémica, castradores de la educación y las buenas maneras y abanderados de lo soez y del mal gusto. Sin mencionar la hipocresía campantes en los más acérrimos defensores de la mal llamada revolución, vistiendo sus trajes de firmas famosas y ostentando sendas cuantas no solo en el pobre y devaluado bolívar fuerte
(que no sería nada unos cuantos miles) pero sí en la moneda del vilipendiado ‘imperio’ de los Estados Unidos de América.
Ver un debate de la Asamblea Nacional Bolivariana de Venezuela es asistir a una escuela televisada de insultos, hipocresías, mala educación, un ring de boxeo, pero por supuesto sin reglas arbitrales, donde incluso el que regenta de árbitro grita: ¡dale duro, dale!, si se trata de la intervención, con la palabra o las manos (y pies y micrófonos blandidos como armas), de los de la tolda de gobierno.
Y es en ese ambiente, con una mayoría bravucona, conseguida con una fórmula electoral arreglada, que se pretende otorgarle poderes especiales al ilegítimo presidente para combatir una corrupción tan descarada de parte de los ‘enchufados’ del gobierno, que con insultos, con expresiones homofóbicas, con denuncias amañadas a los adversarios opositores, pretenden tapar la olla podrida que tanto nacionales, como extranjeros ven a punto de estallar.
Esta asamblea de ridículos, de falsos defensores de la patria, que se llenan los bolsillos, vacían las despensas, es la que ahora y en manos de gobierno revolucionario decadente está legislando un país cada vez más adormecido o anonadado. De verdad… no sé.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Recordando III

Vale la pena seguir exprimiendo la memoria con cuentos propios y ajenos, como aquel cuando a mi suegro le preguntaron el porqué no tenía una gran fortuna en el banco, luego de haber desempeñado importantes cargos en la administración pública, a lo que él respondió en un coloquial sabrosísimo: “porque, cabeza de ñame, prefiero dormir tranquilo”.
Así fueron ellos, los que nada pidieron a cambio, como mi suegro, que vivió parte de su exilio en una celda de 2 x 2 metros que se inundaba, por lo que debía dormir (si se puede llamar a eso dormir) de pie, o mi querida Ñita, que luego de tantos albores y sacrificios, vivió solo de su trabajo. O a mi querido tío Rubén, el exiliado a México, que luego de sufrir tanto, murió como llegó al mundo: digno.
Ante tanta corrupción política y espiritual, vuelvo a mis ‘gigantes’, los que dieron todo y murieron plenos de dignidad, sin relojes costosos ni mayores fortunas que sus adoradas familias, a las que ellos hicieron crecer con hijos prósperos en salud, profesionales honestos, que siguen trabajando por sus propios hijos y por su legado.
Esos son los verdaderos gigantes. Esos que podemos encontrar en cada casa, en cada historia familiar de sacrificio, de fortaleza, la que tiene cada héroe anónimo.
Gigantes como mi abuelo, mi Pai, que se enfrentó de cara a Pedro Estrada (el propio jefe de la temida Seguridad Nacional venezolana) cuando este pretendió corromperlo, a sabiendas (mi Pai) de que mi Ñita y mi mamá, una niña para entonces, estaban al alcance de sus esbirros. Mi Pai, un grande entre grandes, le dijo no y con la frase: “y si me mata ya sabe que nos morimos todos”, ya que viajaban en el avión que él tripulaba, dio por zanjada la diferencia y puso en su sitio al temible Don Pedro.
No me digan ahora que todas las luchas pasadas en mi Venezuela querida fueron fútiles y solo dieron corrupción y pobreza. No sigan vendiendo cuentos falsos.
Los que lucharon por la democracia, en contra de las dictaduras, les dieron no solo la libertad sino la dignidad al país y al pueblo que nunca más quiso sentirse pisoteado ni encadenado.
Los aprovechadores le dieron al país la pobreza; los aprovechados, la corrupción; los Chávez, el desastre; los más ingenuos, la oportunidad y la libertad a un golpista, que lo único que trajo a la región fue desestabilización.
Recobremos la cordura y busquemos a nuestros verdaderos héroes en nuestras propias familias, entre nuestros amigos legítimos y meritorios.
No sigamos comprando ‘gigantes’ de mercadeo con pies de barro.

miércoles, 31 de julio de 2013

Recordando II

Comencé a escribir otra cosa, sentada y juiciosa, haciendo mi cola para hacerme un examen médico.
Comencé a escribir de las cosas que pasan en Venezuela y que afectan los servicios de prestación de salud. Me enredé en una de dólares, insumos y escasez, las mismas cosas que semana tras semana he denunciado y que aún no encuentran luz.
Pero por esas cosas que solo Dios sabe cómo lo hace, al mismo tiempo recibo unos hermosos y alentadores mensajes de mis queridas amigas, por mi escrito de la semana pasada.
En esto, cada una me describía no solo lo que atesoraba, sino también algunos recuerdos de esos de las abuelas adoradas que sorteando dificultades, levantaron familias enormes, como se veían en otros tiempos.
Mi abuela, mi Ñita (la del baúl) venía de una de esas grandes y numerosas familias, pero la suya propia fue muy pequeñita, me imagino que eso permitió que sus aventuras de niña no se pagaran con la madurez y el compromiso de decena de hijos. Es así como sirviendo vinos en fiestas, en su propia casa, a personalidades de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se enteraba de cosas, que, rauda y veloz, trasmitía a sus amigos del partido social cristiano Copei, o a sus hermanos militantes de Acción Democrática, grandes luchadores contra el sistema.
Y mientras servía estos licores y canapés, imprimía volantes contra el régimen, en el sótano de esa misma casa, que más tarde repartía en el centro de Caracas a través de un dispositivo instalado en el fondo de su carro.
Fue por esta militancia de mis tíos abuelos que Rubén, el mayor, cayó preso y fue torturado en la cárcel de la temida Seguridad Nacional, y es también como, valiéndose mi Ñita de sus ‘amistades’ de coctel, logra el salvoconducto que le salva la vida con un exilio en México.
Esa mujer, mi Ñita, la de los viajes, la de los cuentos infantiles, que con sus propias manos imprimía panfletos en contra del régimen opresor, que oía en su radio especial (instalado en el mismo sótano conspirador) las transmisiones de la policía política del régimen y llamaba a sus verdaderos amigos, a esos ahora mártires de la dictadura, para ayudar, desde sus posibilidades, a derrocar el régimen que gracias a Dios ya la historia juzgó y condenó.
Hoy, recordando sus luchas, sus lágrimas, las de mis tíos, las de mi suegro, seguiré honrando esa herencia, y desde estas letras lucharé por recuperar el país de libertades que ellos, los míos, los de todos, lograron para nosotros los venezolanos.

miércoles, 24 de julio de 2013

Recordando

Hace una semana termine el rescate del baúl de mi abuela. En una suerte de restauración, lijé, tapé algunos huecos, pinté de verde (casi igual al original) el fondo y traté de recuperar los cintos negros clavados a esta maleta de los años cuarenta, donde se solía transportar cosas personales en los barcos de pasajeros, que no eran solo, como ahora, cruceros de placer.
Contaba mi abuela que habiendo reunido un dinero, y siendo que –hacia principios de los años cincuenta– mi abuelo era piloto de aerolíneas internacionales, podía darse el lujo de viajar un poco más económicamente, decidió ir desde España al África para hacer un safari.
El espíritu aventurero de Carmen Elena –mi Ñita– no tenía parangón, y aunque piensen que mi viejo era igual, pues no, volar era su pasión, que lo llevó a ser incluso instructor y jefe de la oficina de búsqueda y salvamento de Ministerios de Transporte y Comunicaciones en Venezuela. Eso sí, en tierra era pésimo conductor.
Les contaba que el ímpetu de mi abuela la llevó a contratar y casi pagar el dichoso safari, cuando un día cualquiera y en esos hermosos paseos que se podía permitir por un sector muy lindo en España, tropieza con una vitrina de las mejores y más exóticas griferías para casas o edificios. Siendo que la otra gran pasión de mi Ñita era la arquitectura, sin pensarlo dos veces, juntó el dinero del safari y se compró la grifería para toda la casa, que ya tenía proyectada, solo en sus sueños.
Les cuento que este baúl y su contenido mudaron de casa muchas veces. Fue parte de sótanos y decoraciones de tantas ciudades, como habitación tuvieron mis abuelos, hasta que por fin, años después sale el proyecto de la cabeza al papel. Ahí en el papel también permanecen por lo menos 3 lustros, hasta que un día se decidió a construir su casa, y a colocar la grifería perfecta en cada baño.
Hoy el viejo baúl verde está en Barranquilla, lleno de esas historias y llenándose de otras más que desde que viaja con nosotros ha ido acumulando.
Pertenezco a la generación de los que guardan recuerdos, por eso me cuesta mucho deshacerme de esas cosas que cuentan cosas. Del cosito donde están los primeros dientes de leche de mis hijos, y hasta el mío montado en un pequeñísimo prendedor, obra de mi Ñita, hasta los primeros libros que leí en mi infancia.
Las historias y los recuerdos son importantes en la vida. Botar y botar, cambiar y cambiar solo por moda me incomoda de tal manera que los ambientes muy minimalistas me aburren, o en extremo modernos me dan alergia y el plástico me da calor. En cambio la madera con tallas me arrulla, las porcelanitas en vitrinas me provocan evocaciones de otros tiempos, no que sean mejores, pero en definitiva muy alegres.
Me gustan los recuerdos, y tal vez hoy por eso pienso que hay que recordarles a muchos mirar atrás de vez en cuando, no para quedarse pegados en un pasado que definitivamente no se puede recuperar, pero sí para rescatar muchos de esos valores tan preciados para los abuelos y que hoy tanta falta nos están haciendo, en una sociedad que pierde no solo su identidad sino su virtud.
Hoy, cuando se botan hasta los matrimonios, ojalá no botemos nuestra esencia, lo que somos y de donde venimos.

miércoles, 10 de julio de 2013

No Hay Manera

No hay manera de dejar de hablar de la escasez y la violencia en Venezuela.
Cada vez que abro una página de diarios de Venezuela, o portales independientes me encuentro con lo mismo: muertos y más muertes producto de la delincuencia, que no tiene reparo el llevarse una vida con tal de llevarse un carro o un reloj.
Pero los que sí no pueden llevarse lo que quieren y por supuesto, no se llevan una vida ajena, porque la vida se los está llevando a ellos, son los millones de venezolanos que día a día recorren kilómetros en busca de alimentos o medicinas, y eso sí tiene tiempo, porque para el trabajador de horario no es mucho lo que le queda para hacer colas, o ir de un lugar a otro y procurarse lo que necesita.
Por si eso fuera poco, no solo se enfrentan a que no haya el producto, sino que también enfrentan la inhumana realidad de que, aun teniendo trabajo, lo que ganan no les alcanza para comprar todo lo que necesitan, e insisto, si lo que necesitan lo encuentran.
Y en eso dejan la vida, trabajando para medio vivir, y los más afortunados viven pero hasta ahí, procurándose, no solo con parte de sus ingresos las compras de rutina, comida, medicinas, ropa, sino que también deben pensar en proveerse de seguridad, para lo cual fortifican sus viviendas, sean o no propias, blindan sus carros, los afortunados que los poseen; no salen de noche, porque aparte de los racionamientos que debe sufrir el comercio en energía, no es seguro andar muy tarde por la calle.
Las morgues en todo el país baten récords de ingresos, y en una medida desesperada, solo sintomática del gobierno nacional, lanza a la calle a cuerpos militares para garantizar la seguridad pública y urbana, con un saldo terrible, lamentable, que ha conmocionado a toda la opinión publica venezolana: una madre y su hija de 13 años muertas, las otras dos heridas, por un acto que han calificado de “error” y que el resto del país califica como asesinato.
Este es el resultado de la improvisación, del desconocimiento, de la incapacidad de resolver el problema desde su raíz, aplicando soluciones efectistas que solo llevan a tragedias como esta.
No hay manera de que estos corruptos e ineficaces dirigentes de los destinos de mi país, luego de 15 años de una tras otra demostración de desidia e ineptitud, puedan a estas alturas resolver nada. No hay manera de que lo hagan.

miércoles, 26 de junio de 2013

Jugando solitario

Aquí estoy jugando solitario. Pensando, se me van las horas. Me equivoco pero no me importa, pero es electrónico, el solitario, no es el viejo juego de las cartas que ya gastadas  volvían una y otra vez a la mesa.

 Se me van los pensamientos y me corren las lágrimas, solas, sin llanto. Me excuso, es alergia digo. Yo solo sé que es tristeza. Me paro y escribo. No puedo leer, perdí el hábito hace meses. No me concentro ni en mi favorito  García Márquez, que antes releía ansiosa como la primera vez.
 Es que esto de vivir en otro país, de mudarte a otro país en la madurez de tu vida, no debe ser fácil para nadie y menos para mí. No tengo nada que hacer, cojo el teléfono, ahí tengo el juego, ahora los juegos son electrónicos, el periódico es electrónico. Las noticias son electrónicas pero no distantes.
 No me despego de las noticias, las veo , las leo. Eso sí leo noticia de mi país. Que siento cada vez más lejos. Será que este lo voy a sentir mío alguna vez. Ya los lugares se van haciendo cotidianos, no así las historias de esta nueva ciudad. No conozco los viejos nombres de sus calles, como conocía los de mi querida Maracay, a las limpias y hermosas tardes del Ávila cualquier mes de diciembre caraqueño. Esas historias si las conozco. Esas calles las vi crecer, hacerse, estirarse como a mis hijos
 Aquí no conozco, no sé. No me gusta no conocer no saber. Trato, pregunto, indago. Nadie es mi familia así que no hay historias donde haya alguien de mi familia, aunque sea de testigo. Que lo cuente en primera persona.
Somos extranjeros en una ciudad amable. Me siento ajena cuando me abren los brazos para recibirme. Porque deben recibirme. No soy yo la que recibo. Soy malagradecida? No me sale ser feliz aquí. No me falta nada y me faltan todos, hasta problemas me hacen falta. Los cotidianos.
 Yo si sabía, allá en Maracay o en Caracas. Dónde ir, dónde comprar, qué hacer, dónde buscar, con quién hablar. Yo me sabía los dóndes y cómos. Cerca de los también me los sabía. El apellido, la casa vieja, la nueva, por donde pasaba, hasta donde no llegaba.
 Ahora pregunto, dónde queda, por dónde es, quiénes son o quiénes eran.
 El calor me mata. Siento que este calor no es mío. Maracay es caliente y ese si se parecía. Aquí sudo y no me gusta. Allá salía a caminar para sudar un poco.

 Aquí me extingo, allá vivía..

lunes, 24 de junio de 2013

Si de protestas hablamos


      Yo no creo que la señora Dilma Rousseff esté muy contenta con que se le embochinche el país, ese gigante del Sur que ha mostrado enormes progresos sociales y económicos esté viviendo las masivas protestas que desde todos los sectores han invadido las calles, en principio luchando por el aumento del pasaje que pensaban injusto pero cuando pensaron que ceder ante las demandas calmaría los ánimos, la gran masa aprovechó la calle que era ya propiedad de la protesta para sumar otras tantas reivindicaciones sociales a lo que el gobierno ha ido respondiendo con prudencia ( o eso es lo que se reseña a nivel internacional) y llamando a la misma a los organismos  del orden público
            Y lo más interesante de esta enorme y multitudinaria reacción brasilera no tiene que sepamos un liderazgo particular, un partido o partidos políticos que se hayan puesto a la cabeza de semejante manifestación. Un movimiento tan espontáneo como homogéneo, al cual no ha habido ningún “asomado” que quiera ganarse indulgencias haciéndose el ideario de la revuelta.
Interesante estudiar las reacciones del gobierno brasilero ante la masiva propuesta otorgando y amparando el derecho de sus ciudadanos a protestar, tratando de negociar antes sus solicitudes, en muchos casos intentando poner orden y en los casos de uso excesivo de la fuerza pública, castigando el organismo y no al reclamante, cosa que si quiero comparar con los últimas manifestaciones venezolanas es a las claras de una distancia espelúznate, siendo como somos países vecinos.
            No porque el gobierno brasilero le guste la protesta, no porque no haya habido intentos de mitigarla, sino porque entiendo consideran el derecho a la misma, tratando (aunque a veces se les vaya de las manos) de sofocar lo que pudieran ser disturbios y violencia injustificada, o justificada por la mano dura que en algunos momentos se intento.
              Y es que cada vez que vemos una protesta en Venezuela, esta está signada por una represión brutal de parte de la fuerza pública, con saldos de decenas de heridos, donde desde el gobierno central se obtiene por toda respuesta el silencia o la negación a tan siquiera oír el reclamo (cosa que se repite no importa que grupo proteste). Considerando insisto, la enorme diferencia que en número de participantes han tenido las últimas manifestaciones venezolanas,  si contrastamos con las del vecino, uno de los países más populosos del planeta
           Lo vemos actualmente con la exigencia de las universidades venezolanas por un presupuesto justo, por reivindicaciones laborales de los profesores de las casa de estudios superiores, sumandose a ellos los estudiantes que valientemente hacen una sola fila con su institución y sus maestros.
A esto, y aludiendo este caso reciente, el gobierno nacional ridiculiza, cuestiona, infiltra, crea caos y criminaliza el reclamo que por derecho, en una verdadera democracia tienen todos sus ciudadanos. Cualquiera que se embochinche y reclame es visto como “un traidor a la patria”, un “ultra derechista apátrida”, que solo ve por los intereses del “imperio”.

         Y es así como tampoco en esta “revolución” no hay derecho a la protesta, como no hay papel toilette, ni mantequilla, ni harina de maíz, ni tantos ni, que ya engrosamos la lista de los que no debería haber: escases.

martes, 11 de junio de 2013

Astracán

 Este domingo y como es ya costumbre en casa, se prepara “el” desayuno, práctica liderada por mi hijo Nacho, a quien le gusta la cocina y comer, pero ante su ausencia este fin de semana, asumí yo el compromiso, por demás agradable para mí.
Con la pereza dominguera del caso, habiendo ya compartido mí con mi esposo las primeras  (porque son varias) tazas de café con leche y discutido algunas noticias de la prensa, me dispongo a preparar el festín mañanero y en ánimo de complacer antojos, ya camino a la cocina pregunto:
-¿Quieren Huevos?
-Si- solo mi esposo alcanza a responder
-¿Cómo los quieres, perico?
-¿Qué?- Responde con demasiada sorpresa- no te entiendo
- ¿Cómo que no me entiendes? ¿Qué si quieres perico? Ya a medio camino de la cocina,
Pero me decido y me devuelvo, porque la distancia no es tan grande como para que no me oiga y menos para que no entienda.
-¿Qué si quieres huevos en perico para desayunar?
A lo que él estalla en carcajadas, y me dice
-Pensé que hablabas de Maduro (mas risas y  ahora yo me sumo a sus carcajadas)
Es en este astracán en que se ha convertido la política venezolana, llena de pajaritos que hablan, con el imitador del difunto, que no deja de ser una pésima copia del caricaturesco comandante, ha provocado no solo las risa y burlas de la comunidad internacional, sino una enorme incertidumbre, ante las reacciones siempre desmedidas, fuera de tono, bravuconadas de los dirigentes, en lo que se refiere a la política exterior, siempre errática y amenazante.
 Es así como la “revolución” sigue inventando inoculaciones desde el cáncer hasta venenos de acción retardada (dignos de James Bond), magnicidios preparados desde Bogotá y hasta flota de aviones de guerra comprados por la oposición (aquí me vuelvo a partir de la risa) y también financiados por Bogotá, y otra ristra larga digna del más creativo guionista de la Radio Rochela, el más longevo de los programas de humor venezolano, desaparecido junto a RCTV, ante la mirada impávida de muchos, que no saben si morir de risa o salir corriendo…a comprar el papel “tuale”, o la mantequilla, que acaba de llegar al supermercado y que si no se apura se acaba, porque ya la cola supera la dos horas de espera.

Recordando a nuestro amado poeta y humorista venezolano Aquiles Nazoa, Venezuela se ha convertido  en “Un sainete o astracán, que en subidos Colores, le demuestra a los autores la torta que puso…” Nicolás.

miércoles, 5 de junio de 2013

Perro que ladra no muerde

Todos los días temprano en la mañana y a media tarde, Dante (mi hermoso labrador negro de 2 años) exige, con la autoridad de perrito consentido, salir a ladrar a todo el que pase por el frente de la casa y, sin que ni siquiera lo tomen en cuenta, él emite los más potentes ladridos, erizado el lomo, mostrando sus enormes dientes blancos que en su hocico negro relucen fieros, intimidando a quien no lo conoce.
Pero resulta que el primero que se le acerque haciéndole cariños, adulándolo, logra no solo callarlo sino que lo convierte en el más sumiso y adulador animalito, que lame las manos de los antes sus fieros enemigos.
Sin desmeritar a mi amado animalito, que como todo perro regala amor y es de una fidelidad sin límites, hago la analogía con el gobierno venezolano, al que vimos esta semana pasada nuevamente amenazando, con descabelladas declaraciones, al gobierno colombiano, por osar practicar libremente su sentido democrático y recibir, como es de su potestad, a Henrique Capriles.
Y es así como los cabezas de la mal llamada revolución, luego de verse envueltos en uno de los más sonados escándalos de los últimos años, cuando (como lo comenté la semana pasada) desde sus propias filas se destapa la podredumbre de la cual están rodeados, no podíamos sino esperar que el propio implicado en la mayor corrupción del país, saliera de voz prima a emitir epítetos, insultos y amenazas, dirigidas, más que al gobierno de Colombia, a crear una cortina de humo para distraer la opinión de la gravedad de las acusaciones hechas en su contra.
Amenazando incluso los diálogos de paz, no solo descabelladas son las declaraciones de Cabello sino del mismo canciller Jaua y el ilegítimo Maduro, donde mostraron las costuras y sacaron a relucir la insincera intención de colaborar con las conversaciones, líderes estos de un gobierno que, sabido es, han sido amigos de las Farc desde los tiempos de Chávez.
Quienes hoy amenazan son los mismos que apoyaron al Comandante golpista cuando vociferaba sus agresiones y proponía movilizar el ejército venezolano hasta las fronteras, que nunca llegó por el deprimente estado de las carretas y puentes, además del pésimo estado de tanques de guerra con los que pretendía defender la frontera.
Este gobierno venezolano que le niega el derecho de autodeterminación al gobierno colombiano para decidir con quién conversa y a quién oye es el mismo absurdo gobierno (que no el pueblo venezolano) que acusa de golpista a la oposición pretendiendo con ello descalificar, como bien estaría si otro fuera el caso, y que celebra el 04 de febrero como fecha patria (para quienes no lo recuerden, es la fecha del golpe de estado perpetrado por el mismísimo Comandante ya difunto).
Y como Dante, mi perrito, que repito, salvo las distancias (en favor de Dante por supuesto), el chavismo en el gobierno ha amenazado a otros que le son incómodos con las más destempladas declaraciones y luego, con el rabo entre las piernas, y sin la menor de las disculpas, en vista de la escasez alimentaria, de luz, de agua, de seguridad jurídica, de seguridad personal y otras que tantas veces hemos comentado, va y lame la mano de quienes pueden ‘sacarle la pata del barro’ momentáneamente y seguir la farsa de una democracia que son puros ladridos de perro manso

miércoles, 29 de mayo de 2013

Destaparon la Cloaca

Siendo Mario Silva tan importante ficha clave para la difusión de las ideas de la seudo revolución venezolana,  no deja de ser chocante que este señor, aparte de las gravísimas acusaciones, confesiones y declaraciones, rinda informe a un militar componente del  G2 cubano, como si fuera regular método de comunicación con el gobierno de los Castro, según se reveló recientemente en una grabación que salió a la luz pública.
Como “Hojilla” para su garganta el presentador del programa homónimo emitido por el canal del estado, arremete contra los suyos destapando casos de corrupción en el gobierno chavista donde hace del principal culpable a nada mas y nada menos que el presidente de la Asamblea Nacional el Sr Diosdado Cabello, el mismo que se jacta de integridad y que le prohíbe a los diputados de la oposición el derecho de palabra.
Y si con esto aún no nos sorprendemos se refiere a Nicolás Maduro no solo como títere de los Castro sino incluso como un ser manipulado por su propia compañera sentimental la Sra. Cilia Flores. También la podredumbre le salpica a la familia del difunto mencionando al actual vicepresidente el Sr Arreaza esposo de una de las hijas de Chávez.
Sigue el presentador en la citada grabación informativa, revelando desde conspiraciones y golpes de estado liderados por Cabello hasta las maniobras y tráfico de influencias de otro de los grandes de la “robolución” como es José Vicente Rangel, otro mas de los ex Vice presidentes venezolanos, y mencionando a todo aquel que le es incómodo y que seguramente no sigue la línea trazada desde Cuba.
Sin abandonar el lenguaje vulgar para referirse a otros personajes de la alta cúpula chavista, llega a confesar que ha recibido armas para completar su arsenal y haberse “echado al pico” a algunos individuos que según él molestaban a su familia..
 Este ser que tan criticado ha sido por la forma de llevar el programa “la Hojilla” en VTV la televisora de todos los venezolanos, llegó a ser elogiado por el propio difunto Hugo Chávez como el conductor del programa “más importante de la Tv venezolana” y consultado en vivo y directo desde los ya legendarios “Aló Presidente”
En manos ahora de la Fiscalía General de la República está este caso, investigar a fondo no solo las acusaciones, sino la función de Sapo del G2 de Silva. ¿De qué tamaño será el expediente? ¿Llegará a haber investigación?
Aunque aún no podamos responder estas preguntas lo que si vemos es la cloaca de las inmundicias del régimen abierta por una de sus principales defensores. Habrá ahora organismo internacional o gobierno que se haga de la vista gorda… Seguramente, mientras la chequera de petrodólares funcione.

Pero lo más importante, es que la autodestrucción de lo nefasto viene de sus propias manos. Por el bien del país

Publicado en El Heraldo, Barranquilla, Colombia, 22/05/2013

Perdiendo el Equilibrio

Como confesión, quiero decirles que desde hace varios días quería escribir acerca del “equilibrio informativo”, esa frase que tanto se ha mencionado en Venezuela y que es el ‘coco’ de gobiernos en el mundo entero.
Hoy, cuando me siento a escribir esta líneas, aparece nuevamente un tema que, aunque no está muy alejado de lo que quería compartir, me vuelve a distraer de mi camino inicial, pero que muy oportuno es para darle más y mejor forma a mi intención final, que es y será la libertad de expresarse, sin tapujos ni cortapisas, sin bozal de arepas, como decimos en Venezuela, sin temor a ser agredidos ni censurados. Sin perder el trabajo y mucho menos la vida.
El tema que me distrae, y es efectivamente la palabra que quiero usar, es precisamente los cambios y despidos ocurridos recientemente en el canal de TV venezolano Globovisión, que siempre se caracterizó por llevar la voz y denuncias del muy numeroso pueblo que se opone al régimen que actualmente desvía (porque eso que hace el chavismo jamás podrá ser guía) los destinos de los venezolanos.
Sacados del aire personas claves de la programación, no nos cabe duda que como cuota pedida por el gobierno, para mantener al canal en el aire y sobre todo porque sus nuevos dueños son ‘amigos’ del régimen, según se deja saber a través de periodistas y personalidades mejor informados que yo y a los que muchos seguimos y creemos porque han dado muestras de tener siempre la información certera y verdadera.
Es por eso que, hablando de equilibrio, no deja de molestar, perturbar y sacar de quicio si se quiere, la absurda puesta en escena del gobierno Castro-comunista venezolano de pedir ese balance al único canal que se hacía eco de las centenares de denuncias, investigaba a fondo y mostraba el lado que el régimen siempre ha pretendido esconder.
Esta piedra en el zapata otorgaba al espectro comunicacional el tan cacareado equilibrio, con fundamento en la misión pura de periodista: hacer su trabajo.
Qué culpa tienen esos fieles trabajadores de que en el país sucedan más cosas malas que buenas, que el rumbo de la economía del país sea un precipicio profundo, que la violencia haya tomado las calles, que la escasez de hasta papel toilette angustie a los ciudadanos. Esas son las noticias que lamentablemente daba a conocer Globovisión, y justamente esas son las noticias que el régimen del heredero ilegítimo no quiere que se conozcan.
En sus reuniones para coordinar con los medios de comunicación, uno de los petitorios fue suprimir las noticias relacionadas con muertes violentas, por supuestamente fomentar esa misma violencia que la ineptitud gubernamental no puede frenar… ¡Sí, sí, así es como se gobierna!
Perdiendo el equilibrio, caerán por su propia ineptitud

miércoles, 15 de mayo de 2013

Apátrida


Me permito hacer un reclamo en nombre de millones de venezolanos, la mitad de la población electoral que votó en contra de la candidatura de Nicolás Maduro, designado apresuradamente Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, cuando sabemos que existen muchos comentarios, dudas y solicitud de revisión al proceso que se llevó a cabo el 14 de abril.
 Mi causa: comentar la odiosa utilización de la palabra “apátrida”, para referirse a todo aquel que adversa al gobierno, que lo critique, que saque a la luz sus enormes fallas, mentiras y contradicciones.
Tildar a los venezolanos cualquiera que sea su forma de pensar, es negarle su nacionalidad, es negarle su sangre o su elección. Ninguno de estos ciudadanos, nuestros conciudadanos, los que tienen una cedula de identidad que antepone la V de Venezuela a tu número de identificación, es negarse a sí mismo la nacionalidad de la cual se sienten también orgullosos.
Apátrida el que no tiene patria y eso no es lo que millones de compatriotas, mis compañeros de patria, han demostrado.
Forma de insulto que viene directamente del alto gobierno, como arenga para tapar tanta falsedad, incrementando la división entre hermanos, entre conciudadanos.
Apátrida no puede ser ni siquiera el Sr Maduro ya que por lo visto su patria amada es Cuba, a la que se refiere con tanta devoción, a la que viaja cada vez que necesita consejo y guía, y de la cual la mal llamada revolución ha copiada esquemas y formas.
 Y no denigro de aquellos que lleven en su corazón dos amores a dos tierras distintas, muchos tienen su corazón dividido entre la tierra que los vio nacer y la que les dio cobijo, la que escogieron como hogar. Pero el Sr Maduro si quiere llegar a ser el Presidente legítimo de Venezuela debe ante todo, no solo ser el principal defensor  de la soberanía nacional, sino también parecerlo. Así que si alguno duda de la nacionalidad del pretendido primer mandatario nacional, yo creo que mientras no nos demuestre otra cosa podemos decir que él no es que sea apátrida sino que su corazón está en la Cuba Castrista, que no es la Cuba de todos los cubanos además.
Así que a menos que reneguemos de nuestra tierra, nuestro hogar, nos neguemos a votar e incluso a opinar, nos importe lo mismo que el país se desmorone o salga para adelante, que haya educación de calidad o que las escuelas se caigan a pedazos, que el ciudadano se alimente o que viva mendigando la comida de todos los días, que la violencia se lleve a sus vecinos, a ese personaje si llamémosle Apátrida  con mayúsculas.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Maquillaje



Justo cuando entregaba la columna la semana pasada, con estupor mayúsculo observé en las imágenes trasmitidas por la televisión la brutal golpiza propinada a varios diputados de oposición en la Asamblea Nacional Venezolana, por algunos de sus pares (si se puede decir tal cosa en vista de que el talante no es el mismo) diputados aliados del oficialismo.
¿La justificación para semejante reacción? Que la bancada de la unidad democrática exigía su derecho a la palabra en el hemiciclo donde por elección popular una mayoría de venezolanos eligió a este grupo para que represente sus intereses, voz y pensamiento (recordemos que en la elección de estos representantes la oposición obtuvo una mayoría de votos que se transformaron en menos curules que los del oficialismo).
Luego de un retraso de casi tres horas para el comienzo de la sesión del día 30 de abril, encerrados, sin poder abandonar la cámara y luego de constatar la ausencia de micrófonos, los diputados opositores, armados de pitos y pancartas, emprenden su protesta una vez que los de la otra bancada se dignan a hacer presencia.
La respuesta a la protesta: golpes, patadas, insultos y vejaciones.
¿La reacción del gobierno? Voltear las cámaras que transmiten en directo las imágenes para no mostrar la brutalidad del ataque –pero gracias a la tecnología y a los teléfonos inteligentes, decenas de videos se mostraron al país y al mundo–. Decir que los diputados del gobierno vienen de barrios pobres y por eso son ligeros de manos (insulto a los millones de venezolanos de paz, trabajo y honestidad que viven en los barrios humildes de mi país), incluso llegaron al absurdo de tratar de convencer al país de que los golpes fueron propinados por las caras de los opositores a los puños del gobierno y cuando eso, por supuesto, no pasó de un chiste, hablaron de maquillaje…
No hay nada que justifique semejantes agresiones. Así reaccionan también cuando la gente sale en protesta a la calle, con golpes y excesos, con arrestos y vejaciones, con perdigones y palos, con escuadrones y cárcel.
La protesta se criminaliza. Se combate. Se disuelve.
El saldo de la contienda: diputados heridos, con fracturas, operados, hospitalizados, producto de la intolerancia de un gobierno que, como no tiene argumentos, recurre a lo único que sabe ofrecer: violencia, golpes, insultos, amenazas. Así arremeten contra todo aquel que les estorba.
El disfraz se está cayendo. Las caras se están revelando tal y como son. El maquillaje no estaba en los moretones de Julio Borges ni en las fracturas de María Corina, lo exhibe descaradamente un gobierno represivo, que habla de paz y responde a golpes, que habla de pueblo y vive en mansiones, que habla de justicia y exhibe impunidad.

miércoles, 24 de abril de 2013

La Máscara de Democracia


Qué fácil decir que hay democracia en un país donde la única expresión de ella son unas elecciones por demás cuestionadas, no solo por la mínima diferencia que arrojaron los comicios venezolanos, sin sumar aún los votos de los venezolanos residentes en el exterior, donde la oposición ganó de manera contundente, sino además por el enorme desbalance durante la campaña electoral, regida con un Consejo Nacional Electoral (CNE que se hacía el loco ante cada transgresión, violación o abuso cometido por los representantes gubernamentales y por el candidato mismo del gobierno, ostentando la banda presidencial de manera irrita, además.
Pero traspasada esa barrera, o mejor enfrentada, lo que pocos analistas ven desde el exterior, atreviéndose a adjudicarle al país la categoría de democracia perfecta, es la marcada persecución a la que han sido sometidos los trabajadores de distintos institutos gubernamentales, así como ministerios, amenazándolos con despidos (aun dentro del marco de la inamovilidad laboral decretada) por simpatizar con el candidato Capriles. Varias de estas denuncias están documentadas en reveladores videos y grabaciones de audio.
Y si esto no bastara para demostrar dónde radica el ‘fascismo’ en Venezuela, el Presidente de la Asamblea Nacional interroga a los diputados sobre su intención de reconocer o no al señor Maduro, de ser negativa su respuesta son arbitrariamente privados de su derecho de palabra así como removidos de las dirección de las diferentes comisiones parlamentarias donde participaban.
Si esta es la democracia entonces llamemos a la Real Academia de la Lengua Española y hasta a Wikipedia y redefinamos el término como: “forma de gobierno donde a partir de una máscara electoral un grupo accede al poder para ejercer arbitrariedades y burlar la constitución a su antojo, de manera burda e impune”.
Así si aceptaría que tan prestigiosos pensadores y analistas internacionales definieran la democracia en Venezuela, donde ningún ciudadano tiene derecho a disentir sin ser perseguido, donde los diputados electos son privados de sus derechos constitucionales, donde pensar distinto es poner en peligro el trabajo, donde se le niega el paso a cierto territorio de la geografía capitalina solo por llevar consignas opositoras al régimen, donde se persigue y se amenaza a periodistas solo por denunciar.
Si así se insiste en que Venezuela goza de democracia plena solo por hacer fiesta electoral, entonces de verdad unamos nuestras voces para cambiar el significado.

miércoles, 17 de abril de 2013

No somos minoría


Te diste cuenta, Nico, la mitad del país, ¿lo viste bien?, la mitad del país no te compró el cuento.
¿Qué les vas a decir ahora?, ¿que siguen siendo minoría?, ¿que son escuálidos?, ¿sabrás lo que quiere decir escuálido?
¿Viste? Somos muchos, muchísimos, igual a los que tú llamas pueblo. Entonces son tantos apátridas y “burguesitos”, y los demás ¿qué son? , los que están contigo, ¿“pata en el suelo” como tú les dices?
Entonces Nico, ¿dónde quedaron los planes para sacar al país de la pobreza, si esa mitad tuya los “pata en el suelo”(ojo que eso lo dijiste tú, yo solo te cito) son la mitad del país? Que raya, Nico, deberían ser muchos menos, ¿no? Si esos planes que tú secundaste durante 15 años hubieran resultado, casi no habría pobres, todos tendrían casa, no habría niños en las calles. ¿ No era eso la bandera de tu revolución?
Y ahora, Nico, si te quedas con la Presidencia, ¿cómo vas a explicar que no había tal sabotaje eléctrico?, (que seguro creías que te lo hacían a ti personalmente).
¿Cómo vas a explicar que sigan escaseando las medicinas o la comida? Mira, Nico, lo único que debería escasear son los pobres, después de 15 años tendría que ser muy difícil encontrar alguno, pero no, Nico, tú mismo lo dijiste cuando aseguraste que ibas a luchar contra “los grandes problemas” del país.
¿Sigue habiendo tantos problemas? Pero cuando te lo decimos lo niegas y empiezas a sacar acusaciones de sabotaje, hasta en la distribución de la comida, y con eso acusas a tus mismos trabajadores, esos que son rojitos trabajadores de las instituciones y empresas del estado. Nico, ¡esa gente es fiel al Comandante, vale! Ellos no tienen la culpa de que el gobierno haya dejado de invertir en infraestructura o haya destruido la empresa privada y ahora maneje tan pobremente la industria que expropió. Ahí trabaja esa gente. Con ellos no te metas. Eso no se hace.
Y también hablas de mercado negro (el de los dólares que no te gustan porque son del “imperio”). ¿Cómo es posible si pregonas la eficiencia del gobierno que no les haya sido posible controlar “el paralelo”? Ese “paralelo” te tiene loco, pero ¿de quién es la culpa? ¿Quién necesita la mayor cantidad de divisas? ¡Pues ustedes, chico! Para poder importar todo lo que no se produce en el país, por la ineficiencia de las empresas estatizadas.
Dejaste al país sin comida, sin divisas para producir y con mucha corrupción en la asignación de las poquitas que se dan. ¿Dónde están los presos que abusaron del favor del estado con este cambio preferencial?, ¿y los funcionarios que lo permitieron?, ¿no les ha dado tiempo de ocuparse de eso con tanta campaña política, llevando a los funcionarios y empleados públicos a los mítines?
No te gusta el intervencionismo pero el país está lleno de empresas que se llevan los recursos venezolanos, negándoles a los propios el trabajo productivo. ¿Por qué no le dices eso a la mitad del país que votó por ti? Ojo, Nico, que no te he nombrado a los miles de cubanos instalados en cada poder e institución venezolana, representando los intereses de los Castro, porque sé que este tema te duele, que aparte del Comandante, tu ‘padre’ político, Fidel es tu mentor ideológico.
¿Qué vas a hacer cuando tu mitad vea que no resuelves nada? ¿Qué vas a hacer cuando “la no minoría” siga creciendo, sumándose a decepcionados, esos despreciados por ti, los llamados escuálidos, que son la mitad del país, “por ahora”, como diría el Comandante?
El país lo tienes dividido en dos mitades, ambas venezolanas, ninguna es minoría.

jueves, 11 de abril de 2013

Entre mentiras y pajaritos


Había una vez un país de fantasía, gobernado por pajaritos y espíritus, que transmitían sus órdenes, proclamas y decretos vía extrasensorial.
El Interlocutor de tales  designios, heredero mayor del reino, se empeñaba en traducir silbidos y gorgojeos, ante la mirada impávida de quienes como el creían fervientemente en las disposiciones del emplumadito líder.
A pesar del empeño, el heredero no logra distinguir la verdad de la mentira. Lo que tiene ante sus ojos le parece de otro mundo. Ve con asombro cómo los pueblos de su reino heredado carecen de agua, de luz. Pasea sus grandes ojos e inmensa humanidad, por caminos polvorientos, pueblos fantasmas colmados de grandes edificaciones que una vez fueron fábricas  y no cabe en su sorpresa. Que ha pasado aquí se dice ¿quién ha dejado todo esto en el abandono?
No es de extrañar su reacción inicial. Él estuvo muchos años viajando, visitando otras latitudes, otros países que le brindaban atenciones y suavidades. Llegaba a su tierra, entraba a palacio se comunicaba con su jefe y partía raudo y veloz a “regalar” el fruto cosechado en su tierra, plena de grandes riquezas. No importaba ver si atrás había suficiente para todos.
¿Cómo ha pasado esto se pregunta hoy? Los pajaritos trinan y le dicen sigue adelante. Pero se encuentra con la gente, se sorprende con los reclamos, no entiende por qué no hay luz, ni agua corriente ni comida… ¿Dónde estaba yo se pregunta?
En eso se enfurece, yo no tengo la culpa se dice, yo no estaba aquí. Otros son los culpables, esos que no tenían injerencia, los que no mandaban, esos que ahora me gritan que yo, que siempre he estado cerca del jefe debo tener responsabilidad. Yo no fui -se dice él- y grita a las activan masas que cada vez que pasa le corean las culpas.
Y se oyen más gritos, cada vez más fuertes. Ya no queremos ser gobernados por pajaritos, ya no queremos confundirnos con la geografía del heredero, que nunca estuvo, que regaló nuestras riquezas, que no sabía que esas riquezas eran necesarias para que nos llegara la luz a las casas, alimento a las mesas, medicina a los enfermos.
Eso es mentira! –grita el heredero- No soy yo el culpable. Mis amigos no son los culpables, la culpa la tienen los que me gritan en la cara esos errores. Los que en estos 3 lustros no han estado gobernando.
Hay corrupción le grita el pueblo, matan a la gente, roban, no tenemos techo, no tenemos trabajo – Le gritan las masas- aglomeradas alrededor de un joven flaquito, de unos 40 años, que parece conocer bien las necesidades de la gente que lo acompaña.
Eso es mentira- insiste el heredero-  y si  hay es porque roban otros no nosotros, hijos del pajarito mayor.
- Nooo! Responden las masas, ninguno de nosotros está “enfuchado” con el gobierno de los pajaritos.
Así transcurren estos días de campaña electoral venezolana, como un cuento de fantasía, donde los pajaritos hablan, donde la geografía se ve alterada por un candidato oficial que desconoce a su país.
Los ojos de pueblo se van abriendo, Nicolás no es Chávez y la gente se da cuenta, Venezuela necesita una nueva dirección y esa está en las manos de Henrique Capriles, el flaquito.
Las mentiras saltan a la luz y le dan una bofetada a los responsables de 5 lustros de desidia.
Venezolano, vota por el progreso y por la verdad. Lo que los chavistas no hicieron en 15 años ya no lo harán

 
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