jueves, 20 de marzo de 2014

Un solo tema : Venezuela

Leía recientemente, en el texto de una de las decenas de fotos y presentaciones que me llegan a diario por todo tipo de redes sociales, una que me encantó y que coloqué como foto de mi perfil de  whatsapp y que reza "amigo disculpa si el único tema de conversación es mi país...es que Venezuela duele", porque se identifica con lo que a mi me sucede a diario y a muchos que como yo nos duele Venezuela.

 No hay plaza, salón, reunión, fila, cruce, autobús, taxi y siga la lista, donde, y por mas que no querramos hacer de la charla un tema político salta a la palestra la situación de Venezuela.
 Increíblemente o no tan increíble, en Colombia, al segundo que me reconocen el acento, me preguntan ´por las últimas noticias, que pasa o si yo creo que el país va a salir de eso, de ese presidente nefasta  "peor que Chavez" es la frase que mas se repite.

 Muchos conocen nuestro hermoso país. Los colombianos y venezolanos tenemos una muy estrecha relación de muchos años, de siglos, de independencia.

Amigos y conocidos revelan sus estrechos vínculos con cada ciudad donde alguien siempre tiene un amigo, familiar o compañero de estudios que los mantiene al día de sus correrías (y enormes colas) para conseguir alimentos básico y vaya usted imaginando las caras abismadas cuando les hablo y han leído y me comentan, de la Tarjeta de racionamiento venezolana (versión de la cubana pero con Chip, !ja!)

No hay sitio o lugar. Grupo social o de trabajo. Reunión de té, empanadas o de calle, que el tema no salga a flote.

 Decía yo siempre en mis columnas en El Heraldo, que me disculparán, pero Venezuela producía abismales cantidades pero de "malas nuevas", que el deterioro del país iba por un abismo de inclinación sorprendente, por lo que el desgaste era a velocidades imparables, siempre que no se cambiara el rumbo...y en sentido opuesto podía ser el adecuado.

Ahora jóvenes , sus madres y pueblo han tomado las calles. Los representantes del gobierno y en especial el principal responsable "duerme como un bebe" y los muerto cuentan ya por docenas.

Por tanto descaro, por tanta maldad, pedimos a Dios que nos ayude e ilumine el camino.

 Al mundo que no solo vea a nuestro país desde el bolsillo, que eso es pan pa´hoy y hambre pa´mañna ... o es que no ven las colas y el desabastecimiento en Venezuela.

Los gobiernos que nos circundan basan su mutismo el una elecciones, de las que no voy a entrar en que si son fraudulentas, amañadas o legítimas, pero sucede que las democracias no solo son urnas electorales, las democracias son derechos humanos fundamentales, mas derechos civiles.

Un gobierno democrático puede "nacer" en las urnas y muere en las balas de la represión y en la manos de las torturas.

Hoy la Venezuela que nación en 1958 con el derrocamiento de un dictador, con la posterior convocatoria a elecciones, con los pactos de paz, con la disolución de las guerrillas urbanas, agoniza de los mismos males que creímos haber curado: represión, torturas, grupos armados o colectivos como les llaman pero que no son otra cosa que paramilitares de boina roja. 
Ahí están los cánceres de la república, sumándose con evidente desparpajo a la escasez, la inflación y multiplicando la violencia y la inseguridad.

 Qué mas necesitan ver: ¿un holocausto?, ¿millones de muertos como en la era Hitleriana o por los fascistas de Musolini?... Ahí están, ¿no los ven? ABRAN LOS OJOS... 

martes, 11 de marzo de 2014

Hasta con el tobo...

Sueño pensado en las cosas del día. Escribo en mis sueños cosas que quiero decirle a algunos o a muchos. Las palabras brotan en cascadas que luego, al alba, ya no son tan claras ni diáfanas.
En sueños le hablo a quienes creo que están del otro lado de la razón ( a los militares venezolanos, a la Guardia Nacional muy en especial), les digo por ejemplo que "no hay que darles hasta con el tobo" (como vi que escribían personas vinculadas a la Guardia Nacional Venezolana), que aunque yo no esté de acuerdo con sus métodos, a los "guarimberos", a esa gente que pone barricadas en sus calles , en la ciudad, a ellos me refiero, pero tampoco la fuerza pública debe usarse excesivamente. 
Si los "guarimberos" están fuera de la ley, que les exijan, que hablen, que graben su actividad (la de la fuerza pública) que adviertan lo mil veces advertido, pero que están en la obligación de hacerlo mil veces así. Luego si hay que llevarlos presos será, pero graben y difundan el método, dentro de la ley, que vayan a usar.
Peso que leí en el perfil de un muy, pero muy querido primo, casi hermano, saludando cordialmente a quién le sugería "darle hasta con el tobo" a los guarimberos me parece aborrecible, peor que los que, en la lucha por sus derechos están cruzando la línea de perturbación.
Porque si bien mi derecho a protestar nadie debe arrebartármelo, el derecho a no hacerlo también debe estar consagrado. A circular si me da la gana o no, a quedarme en mi casa sin respirar humo de cauchos.
 Así como sé que quien cierra una calle también lo está haciendo por mi y los mios, sé que la fuerza pública está movida más que por la legalidad, por la sumisión a un régimen que pretenden defender a toda costa "hasta con el tobo"... equivocación con equivocación no se subsana.
 Estoy aterrada escribiendo esto, en mis sueños la gente aceptaba mis ideas, tal vez las criticaba, pero no me repudiaban por ellas... las ideas cuestan caras, muy caras,
Yo soñaba con idilios donde todos éramos distintos pero iguales en derechos. Donde yo te quiero y no me importa como pienses, pero tus ideas siempre eran en favor del colectivo. No hacían ricos a unos y paupérrimos a otros.
Aterrada que hasta no saber si "tuitear" esta crónica.. Me distraigo, miro a los lados, oigo las noticias.. Me duele la familia, los amigos... de ambos lados.
 Porque hoy hay lados en Venezuela, fracturada y dividida por unos pocos. Y compramos la división. Hoy nos sentimos de un lado o del otro, como si nos dividiera el muro de Berlin, aquel que ya no existe...
Estoy llena de puntos suspensivos, porque no estoy segura a donde van las esperanzas.
Quiero que todo acabe ya, pero no quiero abandonar la lucha por recobrar a mi país de los bandidos, de los divisionistas, amigos de la guerrilla ahora devenidos en gobernantes.
Detesto que le den hasta con el tobo a quienes protestan, porque le dan con todo, cascos, cachas, balas, gases... hasta con el tobo!
Y ahora la respuesta se está volviendo casi igual de brutal, de agresiva.
Aunque con mucho menos medios, con gente, puños y palabras. Algunas balas en sentido contrario (no tantas como las del gobierno) pero han habido, locos furiosos que no saben el daño que hacen, no solo al que cae, a su familia, sino a toda la propuesta. (me dirán que infiltrados, puede ser hay de todo)
Y si la bala viene del gobierno, ¿creen que es distinto? como queda el régimen con tantos muertos, presos y torturados, luego de cada refriega.. Inmolarse no, pero de quien fue la primera bala (no es el cuento de la gallina y el huevo). Se sabe de donde vinieron, pero ¿hasta cuándo? Abran los ojos, tampoco van a  tener país si matan a la gente, o como en Cuba que hay dos países, unos para su gente y otro para turistas. ¿Así nos quieren?
 Si la respuesta es sí, entonces !dennos hasta con el Tobo!!! Porque vamos a luchar porque no suceda.

Sigo soñando que escribo y alguien me lee, me critica y no me odia de inmediato.


jueves, 6 de marzo de 2014

BARRANQUILLA, COLOMBIA, 06 DE MARZO DE 2014

DECLARACIÓN DE LA COMUNIDAD DE VENEZOLANOS EN BARRANQUILLA SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL EN VENEZUELA

EXCELENTÍSIMO
SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN.

SEÑORA CANCILLER DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA MARÍA ÁNGELA HOLGUÍN CUÉLLAR.
MUY RESPETABLES SEÑORAS Y SEÑORES FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO COLOMBIANO.
En nuestra condición de ciudadanos venezolanos radicados en Barranquilla nos dirigimos respetuosamente a ustedes, para exponer lo siguiente:
CONSIDERANDO
Que la grave crisis política, económica, social y moral del actual gobierno de Venezuela, como consecuencia de la gestión en los últimos 15 años, se ha visto en un deterioro progresivo de la democracia, demostrado en: la centralización de poderes, la mala administración de recursos económicos, el detrimento de la calidad de vida, inseguridad, escasez, desabastecimiento de productos e insumos fundamentales y macro inflación.

CONSIDERANDO
Que debido a la crisis actual se ha desencadenado una serie de reclamos sin respuestas, que han llevado a la protesta a lo largo y ancho del territorio nacional, muestra del descontento de los diferentes sectores de la sociedad civil venezolana.

CONSIDERANDO
Que ha sido un hecho público y notorio el uso excesivo de la fuerza pública para el control brutal, indiscriminado y represivo de la sociedad civil en protesta cívica.

CONSIDERANDO
Que ha sido suficientemente documentada y ha quedado en evidencia la participación de grupos paramilitares armados, bajo la venia y apadrinamiento del gobierno.

CONSIDERANDO
Que toda esta situación ha derivado en una flagrante y reiterada violación a los derechos humanos fundamentales consagrados en todos los acuerdos internacionales suscritos por nuestros países, tales como: derecho a la protesta, derecho a la libre asociación, derecho a la libertad de expresión y pensamiento; derecho a la defensa y debido proceso; derecho a la libertad de información, entre otros actos que han ido en contra de los derechos civiles y políticos de la población de venezolanos que ha salido a manifestarse. Además, de denuncias por tortura y muerte, como consecuencias de las acciones de los cuerpos de seguridad del Estado y grupos Paramilitares, bajo la mirada complaciente del gobierno venezolano que constituyen crímenes de lesa humanidad.

CONSIDERANDO
Que el balance oficial actual de estas protestas es de más de una decena de muertos, cientos de heridos, decenas de detenidos, y denuncias por personas desaparecidas, persecución política y privación de libertad a dirigentes políticos de oposición.

 CONSIDERANDO
Que ha existido constante variación y volatilidad de las relaciones del gobierno venezolano con el estado colombiano, debido a la inconsistencia y contradicción en el manejo de las relaciones bilaterales por parte del gobierno de Venezuela, así como también el maltrato a la integridad de ciudadanos colombianos residentes en el país.
CONSIDERANDO
La creciente migración de ciudadanos venezolanos hacia Colombia, tomando en cuenta que somos un pueblo hermano, unidos por el esfuerzo de nuestro Libertador Simón Bolívar y por un mismo idioma.

SOLICITAMOS
El pronunciamiento reiterativo, enérgico y contundente por parte del Ejecutivo Colombiano en la persona de su Presidente Juan Manuel Santos Calderón o de la representante de este nuestro país de acogida la Canciller María Ángela Holguín, fijando una posición clara e inequívoca, rechazando contundentemente las violaciones de los derechos no solo en Venezuela si no en cualquier parte del mundo, donde la dignidad humana se vea quebrantada por un Gobierno.

SOLICITAMOS
La intermediación efectiva por parte del Ejecutivo nacional ante la Organización de Estados Americanos (OEA) para que interceda por nosotros, por el pueblo venezolano, solicitándole que haga un llamado a la paz, al respeto de los Derechos Humanos y al Dialogo en locaciones de neutralidad política y económica. Los Diálogos deben estar entablados bajo los principios del Derecho Internacional: Buena Fe y 
Pacta Sunt Servanda (lo pactado obliga), lo pactado deberá quedar escrito y vaya en favor del bienestar de todos los venezolanos adeptos o no al gobierno, todo lo anterior teniendo como testigos a la Comunidad Internacional.
LLAMADO A LA REFLEXIÓN
Deseamos dejar un recordatorio y llamado a la reflexión, no solo a la cabeza del ejecutivo colombiano sino a todos los jefes de Gobierno de la Organización de Estados Americanos, citando el artículo ocho (8) párrafo segundo de la Carta Democrática Interamericana que reza: 
̈Los Estados Miembros reafirman su intención de fortalecer el sistema interamericano de protección de los derechos humanos para la consolidación de la democracia en el Hemisferio ̈.
Ante usted suscribimos,
Venezolanos en Barranquilla (Firmas en Depósito). 

viernes, 14 de febrero de 2014

De los hechos del 12 de Febrero

Cuesta mucho y con muchísimo dolor seguir escribiendo sobre hechos de violencia acaecidos en Venezuela.
Tres muertos es el saldo de una marcha que se supone debía empezar y terminar pacíficamente. Y esa era la intención. Marchar, demostrar cohesión, arrojo y valentía y llevar hasta las puertas de una Fiscal de la República, sorda y ciega, las quejas y peticiones que con todo su derecho, cada participante de esta manifestación tenían para hacer.
No hay nada que mueva y conmueva mas a un país que la iniciativa de los mas jóvenes, que por siempre en la historia han marcado el paso de la protesta social. Han logrado con sus acciones cambiar rumbos y tumbar gobiernos. Hoy en el Siglo XXI, hacerse sentir y tratar de mover la conciencia de los gobernantes ha sido la bandera de nuestro muchachos venezolanos. Muy lejos del carácter golpista, que cual discurso Hitleriano, tratando de vender a la opinión internacional los esbirros del gobierno, o cerrando canales y censurando medios, cegar también a un resto de país nublado con la alienación de la cual han sido objeto por 15 años.
No quiero escribir mas sobre muertes, sobre violencia. Quiero escribir sobre el crecimiento de mi país, sobre la unión de los venezolanos. Que seamos ejemplo de solidaridad. que seamos ejemplo de tolerancia, de compasión y de hermandad. Pero eso no está pasando.
 El gobierno no hace sino culpar a los demás de sus errores, a lo Goebbles. Y hago estas referencias, porque ayer veía en un canal de cable un documental sobre el Holocausto y la caída del siniestro canciller alemán Adolfo Hitler, que luego de un fallido golpe, logra repuntar en las simpatías del pueblo alemán, hasta que sus maniobras y las manipulaciones electorales y mediáticas de sus acólitos, se hace con el poder y provoca una de las tragedias humanas mas grandes de todos los tiempos.
Con mensajes populistas, moviendo las fibras mas primitivas de los seres humanos, la violencia y la intolerancia ( eso decía el documental) eleva la moral de un pueblo que se sentía traicionado y lo lleva por caminos de horror en la búsqueda de los intereses mas mezquinos.
Es así como podemos ver la analogía, tan grotesca como real.
Hoy lloramos mas muertes en Venezuela. Sufrimos el peor gobierno que la historia podría contar.
La censura, la escasez y la violencia son las reinas de las jornadas diarias, seguidos como cortejo tenebroso la inflación y la intolerancia.

 Así se vive en Venezuela
 Así no quiero que se siga viviendo en Venezuela


martes, 4 de febrero de 2014

¿Olvidar el 04 de Febrero?

Escribir el olvido para derrotarlo, si pudiéramos
Leonardo Padrón

Acabo de leer a un favorito twitear la frase que encabeza esta reflexión de hoy, y es tan pertinente a este día que no me quedó mas remedio, por gusto y por deber, que repetirla aquí. Porque la verdad es que hoy es un día para olvidar, por lo que voy a escribir para tratar de sacarlo de mi.
 Y es que el terror de lo vivido hace 22 años, la indignación y el dolor antes tantas muertes injustificadas, hace que hoy, cuando algunos pretenden celebrar yo incluso prohibiría hasta conmemorar la fecha a pesar de las bajas de tantos inocentes. Un poco para conjurar la frase y olvidar, porque recordar duele, el pasado triste, devenido en presente continúo agobia el lama de cualquiera que, con un mínimo de sentido común, vea y sufra lo que las venganzas viles y sin sentido, de los rencores de un caudillo han traído como consecuencia para el país.
Porque de eso solo se trataba ese "fallido" golpe... ¿Por qué entre comillas fallido? porque fue la introducción, el comercial que muchos no vieron, la propaganda macabra de lo que ahora sí están viendo y viviendo.
A los que creyeron luego en el flaco comandante ( convertido en rozagante y casi obeso mandatario), pronto olvidaron a los muertos, pero esperanzados en un cambio apostaron al hábil orador, que con estudiado lenguaje llegó a las masas y los no tan masas. Y es que esto de los anecdotarios en el discurso de Chávez, los cuentos de su terrible infancia pobre, de sus anhelos y de su hasta disgusto incial hacia el régimen de los Castro en Cuba ( si no recuerdan busquen porque lo dijo), fue todo obra de un proyecto de algunos muy ambiciosos a los que el poder político les había sido esquivo sumado a resentimiento del Comandante ahora convertido por otro estudio de mercado en "supremo".
Y es así como, un día cualquiera, un 04 de febrero, nos levantamos a vestir a los muchachos para el colegio, el menor de brazos aun tomaba su tetero de la mañana, mi esposo había salido muy de madrugada de Maracay , vía Puerto Cabello, a su trabajo en la refinería de El Palito, cuando por un acto reflejo, enciendo la TV y al cabo de unos minutos una me doy cuenta que hay un video que se repite, una y otra vez... era el el "coco" de los cuentos infantiles: " señores, el objetivo por ahora..." y ustedes saben el resto.
Al que no lo sepa el por ahora se ha convertido en ahora escasez, inflación, violencia, odio, un solicialísmo de Siglo XXI, con tendencia al siglo XIX, por lo colonialista ( de Cuba para con Venezuela)
Este me ha servido, no como un olvido, pero si para espantar, tal vez solo temporalmente, la rabia de no poder haber convencido a mas personas, de que la oferta, el fantasma, la ilusión de el caudillo, líder, jefe de la asonada era solo una pantomima, una estrategia para, desde los mas profundos hoyos de su psiquis, hacerse del poder político y detrás de él los que buscaban llegar a él para también hacerse del poder económico que solo lograrían cn las proximidades al gobierno.
Y así saltaron los nuevos boligurgueses que hoy son los que desangran al país con empresas de maletín chupando dólares ( recuerdan la promesa de no usar el avión presidencial, se me vino a la mente de repente), con grandes mansiones y propiedades en el exterior ( ¿recuerdan la promesa de convertir La Casona en una universidad y hoy no pueden sacra a las infantas de ella?).
En fin.. que un país no tiene un pozo muy llano, todavía tiene para donde hundirse, si los que hoy están conscientes del ello ponen de su parte y no se reparten el botín,ni antes ni después de obtenerlo.
Porque Venezuela no es un botín, el el futuro, el la patria, esa que ha desaparecido ante tanta venta de imagen burda, que unos se tragan y a otros obstina 
Tratando de olvidar en terror y el golpe, no podemos cerrar los ojos a sus consecuencias. Los golpistas siguen en el poder, se sigue matando, tan vez las armas no las empuñen ellos ahora, pero dejan a los criminales actuar en la mas absurda anarquía. ¿Presos? solo los políticos y algún que otro tonto útil a la campaña perenne del régimen.
Olvidar, no se puede... Ni escribiendo, ni olvidando

sábado, 18 de enero de 2014

Responsabilidades

Definitivamente es muy difícil para mí seguir escribiendo sobre casi las mismas cosas que a diario suceden en mi país, Venezuela, sin sonar, cada vez que publico algo, repetitiva, reiterativa y hasta fastidiosa, para algunos de mis lectores de otras latitudes.
 Pero es que señores ( a los fastidiados), lo que viene pasando en la otrora próspera República de Venezuela, es no solo peor cada día, sino que cada problema se agrava exponencialmente.
Es así como a principios de año y solo por hace una pequeña comparación ( aunque para muchos resulte odiosa) en un titular del diario El Tiempo de Bogotá, Colombia, se celebraba la cifra de disminución de muertes violentas y homicidios a menos de 15.000 en el años 2013 y trágicamente por esos días sucede el asesinato en una carreta del Edo Carabobo, de la ex Miss y queridísima actriz Mónica Spear y su pareja, lo que le recordó a los millones de venezolanos, que la cifra de hechos de este tipo en el país aumentó a casi 25.000 en el 2013 ( porque 24.700 muertos es casi 25.000).
En una oportunidad, hace unos meses, en una de mis últimas visitas a Caracas, me preguntaban acerca de cómo se vivía en Colombia, un país marcado por enfrentamientos armados de una guerrilla obsoleta de argumentos y para colmo un país con una reputación de narcotraficantes. Yo honestamente le contesté a la periodista que, y cayendo nuevamente en las tan odiadas comparaciones, en Barranquilla todavía se podía vivir con tranquilidad, que los esfuerzos son realmente serios para erradicar el flagelo del tráfico de drogas y que el país casi en pleno rechaza la violencia de los grupos armados que se hacen seguir llamando guerrilla pero que yo calificaría de terroristas (si vemos hacia atrás la historia de estos grupos de antisociales)
En Colombia vemos avances en las inversiones sociales, en seguridad ciudadana, en inversión urbana, en carreteras, en amplitud económica. Miles de inversionistas extranjeros vienen con confianza a invertir en un país que lucha por garantizar la seguridad jurídica, que sigue teniendo muchísimos problemas sociales, muchas diferencias entre ricos y pobres, pero encaminado a solucionarlos por la vía de la inteligencia.
 Veo en Venezuela un país que a pasos agigantados retrocede. Con una de las inflaciones más grandes del mundo, con una economía de locos (que ni los gobernantes pueden explicar, con el atraso más grande en inversión social, a pesar de las tan cacareadas “misiones”, con una corrupción que ahoga todas los ámbitos, con escases... Involucionando.
Sí que antipática me puse, pero podría también sugerir otros países, que en América Latina van en avance, pero resulta que los que vivo y padezco son estos dos: Venezuela y Colombia.
¿Y qué vamos a hacer los venezolanos?, el ciudadano común… Por lo visto nada… Hace pocos y a través de algunos grupos políticos (yo aclaro, no tengo ningún color de preferencia) trasmití un mensaje a la comunidad residente en Barranquilla, a cientos de personas que alguna vez me facilitaron sus correos y números telefónicos, para, entre otras cosas, conformar una red de ¿colaboradores?.. Pues está en signo de interrogación (no entre comillas porque no cito a nadie, la experiencia es personal). La razón de la misiva era conformar nuevamente un grupo responsable de activar las ayudas desde el exterior a la oposición venezolana o a aquellos que no les gusta llamarse oposición pero que adversar al régimen que está maltratando al país.
Este grupo que se conformaría, podría entre otras cosas idear iniciativas comunicacionales para seguir ayudando a crean una matriz de opinión internacional que bloquee la maquinaria petrodolarística con que el gobierno venezolano maneja sus relaciones internacionales. Enfrentar y organizar las próximas elecciones que vengan al calendario, mantener informados al resto de los compatriotas residentes en el exterior, y otras actividades necesarias para aglutinar a ese grupo que cada vez crece más de exiliados o auto exiliados que viven en la zona…
¿El resultado de la misiva? ¿Cuántos se anotaron entusiasmados para colaborar con su país desde lo que estuviera a su alcance? Ninguno…


viernes, 6 de diciembre de 2013

En animación suspendida

Pasan los días y parece que estamos en animación suspendida.
 Hoy no salí. Me quedé pegada al twitter, al Facebook y a las pocas noticias que ahora pasan por la tv por cable de Venezuela.
 Desde Colombia no me queda mas que pegarme al internet y esperar que algún canal de por aquí nos de luces sobre lo que pasa. 
Inútil buscar los canales venezolanos. Entre la autocensura unos y la dominación de los otros por el régimen, poca o nula crítica es lo que se ve o se oye. Y "óyeme tu" (diría un cubano), gobierno que no se pueda criticar o es Dictadura o no existe... y el de Venezuela existe, así que ustedes me dirán.
 Hoy aparte de algunos episodios de nubes en el cielo, el día, caluroso como siempre, no invitaba a nada, a salir mucho menos, demasiado calor. Pero tal vez soy yo que no puedo separar mi cabeza de las noticias que se avecinan este próximo 08 de diciembre. 
Yo no voto en estas elecciones - ¡hey, hey!paren ahí - en el exterior no se vota en elecciones regionales solo presidenciales y parlamentarias... Mosca por si acaso ya se iban a poner bravos conmigo. Siempre he votado, desde que soy mayor de edad, no he pelado ninguna...
Por eso me siento en animación suspendida, porque no me estoy preparando para el domingo, sino como espectador, porque lo que he podido hacer es invitar a través de las redes sociales, pero no en la calle, con pancarta, gorra tricolor y voces. Porque en las últimas dos elecciones un grupo de compatriotas nos organizamos para vigilar el voto aquí en Barranquilla y ahora solo escribimos y animamos a los demás , pero nosotros no vamos pa´la fiesta. Porque estoy segura que va a ser una fiesta para celebrar la caída ( en cámara rápida espero) del régimen nefasto que se ha apoderado de la vida y las conciencias de muchos, de los intereses (llamenos economía) de todo el país, haciendo de lo que no les pertenece uso y usufructo.
 Estoy en animación suspendida, pero en animación y eso quiere decir que no he perdido la esperanza de recuperar a mi país, devolvérselos a la gente, de verdad a la gente, no al grupito de gobierneros seudo socialista, comunistas otros, que han decidido entregárselo a los cubanos de Fidel ó guardárselo en sus bolsillos.
Mis manos claman por hacer, aquí estoy y por eso escribí estas, para que algo tengan entre los dedos. Mis ideas y mi amor por Venezuela.
Dejó en manos de los míos, ustedes, todo mi país, la oportunidad de ejercer por mi este domingo.. Voten y derroten a la opresión

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los que brillan y los apagones

Escribir estas líneas cada semana es un proceso muy dinámico, aunque se remita a sentarse en una silla frente a la pantalla del computador.
Comienzas muchas veces con una idea, una semblanza, o una añoranza, y los acontecimientos te llevan a variar tu idea o a cambiar el tema por completo. Como es el caso de estas líneas que hoy leen.
Pensaba en principio referirme al último concierto que dio Ricardo Montaner en Barranquilla, al que fui con un grupo de amigos y mi esposo, y que tantos recuerdo bonitos removió en cada uno de nosotros.
Por sobre el excelente sonido, imagen y montaje del maestro venezolano estaban los recuerdos de juventud del grupo todo. Cada canción de las del viejo repertorio acompañó en algún momento un amor o un desamor, una alegría o una vivencia. Y así, entre letras y melodías, todos cantamos acompañando al artista. Otros más osados se sabían también todas y cada una de las canciones del nuevo álbum y así pasamos una noche hermosa de brisa decembrina, bajo las estrellas de la Arenosa.
Disfrutando el concierto, me vino súbitamente una sensación de indescriptible nostalgia, tal vez asociada a esos hermosos recuerdos de juventud, pero sobre todo a los recuerdos de una juventud en Venezuela, de libertades y alegrías, de hermandades a pesar de lo político, sin persecuciones y sin miedo.
Y fue entonces cuando el gran artista, en medio de su concierto, pidió por el retorno de Venezuela a la armonía, a la paz y a la alegría, y yo no pude más sino romper en llanto.
Y es que las nostalgias son traicioneras y hacen pasar vergüenzas.
Y justo en medio de estas líneas, con las noticias en la mano, a tiro del celular, me percato del “alboroto” en las redes: Venezuela una vez más sufre un gran apagón eléctrico y 19 estados del país vuelven a quedar sin luz eléctrica.
Pánico en las redes, rabia en las palabras es lo que se percibe. Los amigos y compatriotas en Colombia y otras partes del mundo comienzan a pasar mensajes de texto informando de familiares y amigos que viven en los distintos estados víctimas del apagón.
Maduro, como de costumbre, estaba encadenado, tratando de explicar, o explicarse, cómo hacer para enfrentar el absurdo fracaso de las políticas económicas y el bendito (por no decir otra cosa) Plan de la Patria.
Alguien le informa (por fin se entera de algo) y no puede sino tratar de justificar la falla, y comenta que fue “un extraño apagón”, cuando lo más común en el país son los racionamientos y fallas, también en el sector eléctrico.
Porque lo verdaderamente extraño de Venezuela es el horrendo gobierno.
Me quedo con Montaner, que sí sabe hacer su trabajo, sus conciertos y su música.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Desde Cuba a Venezuela

Veía recientemente, en un programa de entrevista del prestigioso periodista argentino que transmite una cadena internacional, la conversación que Andrés Oppenheimer tenía con Silvito El Libre, el disidente cantante hijo del famoso trovador cubano Silvio Rodríguez, y este, entre las cosas que declaró, decía que la gente en su país ha cambiado, que ahora es en su mayoría gente triste, cosa que contradice los pregones de la revolución. Habló de la persecución a sus amigos, el miedo a la policía del régimen y la falta de contacto con el mundo exterior.
En capítulo siguiente, el mismo Oppenheimer entrevista también al joven cantante cubano David D Omni, conversando acerca de su música, lo que, por supuesto, llevó al tema que me llamó la atención, cuando, interpelado sobre su visita a los Estados Unidos, este confesó su sorpresa al decir que “no es lo que me habían dicho”.
Comentaba el músico que su asombro fue muy grande al descubrir productos en los supermercados que ni siquiera sabía que existían, que la violencia no campea en las calles como le aseguraron,  que lo que él  no vio  ningún tipo de segregación por raza o género, que todo lo contrario, conoció un país plural, abierto a cualquier tendencia e idea y muy desarrollado en su pensamiento.
Puede que quienes hayamos tenido mayor experiencia y acercamiento con los Estados Unidos discrepemos en algunos puntos con este joven artista que por primera vez pisaba la libertad, pero lo que no podemos obviar de su comentario es lo que está detrás y que luego afirmaba al declararle a Oppenheimer: en Cuba no se puede hacer conciertos en lugares públicos sin ser estos minuciosamente supervisados por el régimen, revisan las letras de las canciones, los videos y la música misma que se va a tocar, por ser él un músico de la camada “disidente”.
Incluso, comentaba que una vez pasados los “filtros” le era muy difícil conseguir el apoyo audiovisual requerido en presentación de su tipo (por la misma persecución a los allegados y amigos). Si conseguía las luces, el del sonido le decía que no; si era el del sonido, el de video se echaba para atrás o simplemente ningún proveedor se comprometía, por temor al gobierno. Por eso sus conciertos son en su casa.
Su visión como joven promesa musical queda supeditada a lo que el régimen cubano y sus sensores deciden, y es así, bajo ese adoctrinamiento, ese aislamiento y el terror a caer en desgracia y ser encarcelados, que los Castro han logrado mantenerse en el poder por tantos años.
Me hizo reflexionar –por supuesto– viendo el enorme acercamiento que el régimen de Maduro tiene con los Castro. Su formación en “la lucha política” fue hecha en Cuba, y su posgrado sigue siendo supervisado desde La Habana.
Por eso Venezuela es ahora sometida, por el miedo, a la autocensura de los medios de comunicación, los líderes disidentes son apresados sin razón alguna, como cuando recientemente le sucedió al joven asesor de Henrique Capriles, el muy inteligente Alejandro Silva, con la única finalidad de intimidar no solamente al líder de la oposición venezolana, sino a quienes se atrevan a seguirlo.
Estas son las prácticas de los regímenes autoritarios. Son las que tratan de callar las voces, cegar el panorama, atar las manos y bloquear a todo aquel que sea contrario a sus intereses, que más que claro está, no son los intereses del pueblo que gobiernan.
Son estas ideas las que ocupan el primer lugar en las importaciones venezolanas: el comunismo cubano.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Preocupa


Leyendo a algunos columnistas venezolanos y extranjeros, refiriéndose a los sucesos de la semana pasada en Venezuela, hay un común en todos. No solo ven con horror las disparatadas medidas económica de Maduro, que causarán simplemente el efecto contrario a lo que este promete, sino también, en sus crónica y artículos, comentan el comportamiento extremo que la población venezolana ha tenido frente a las acciones ejecutadas por el gobierno, para “castigar a los especuladores”.
Y es que después de la primera avalancha, que se convirtió en “saqueo” (palabra prohibida para los medios venezolanos), siguió una hemorragia de personas cazando cada establecimiento fiscalizado para comprar cualquier cosa que estuviera “rebajada”.
Por eso vimos enormes colas frente a grandes cadenas de almacenes, no solo de electrodomésticos, sino también ferreterías e incluso pequeñísimos comerciantes en bodegas y abastos de pequeños poblados del interior de país, sufrir con la marabunta.
Volviendo a lo que noté en cada escrito que publicaron los medios nacionales y extranjeros, es el análisis de ese comportamiento, propio de una población que, según los escritores, obedece a la escasa o nula confianza en el gobierno de volver a abastecer el mercado con dichos productos u otros de primera necesidad, por la ya demostrada ineficiencia, con la enorme escasez de alimentos y medicinas.
Viéndolo bien, creo que tienen razón, porque de existir confianza, estas rebajas se verían como ofertas ‘de temporada’ y tal vez algunos acudirían para aprovechar aguinaldos, bonos y demás propios de la temporada decembrina, pero lo que se aprecia es un desespero por comprar lo que sea, con tal de llevar algo de aquello que posiblemente no se volverá a ver.
Otro punto a notar es cómo también se han visto en las calles los mismos artículos “rebajados” y vendidos en el mercado informal, incluso a precios más altos que antes de la fiscalización. Y por supuesto esto obedece no solo a la viveza del abusador tramposo que los compra para revenderlos y usufructuar con ello, sino aquel desesperado que sucumbe ante el vendedor callejero para adquirir lo que cree desaparecerá del mercado, por la falta de confianza a las promesas del Gobierno.
Preocupa el simplismo del comportamiento no solo gubernamental, sino de las masas que –ante una quimera y con ojos y oídos cerrados a la realidad– corren en pos de ella, sin ver más allá de lo que aquella fantasía implica: tener nevera sin leche para enfriar, tener televisor sin electricidad para conectar.
Eso es lo que más me preocupa.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Intolerancia

Hoy quiero hablar de la intolerancia, esa que separa amistades y derroca admiraciones solo porque el afectado no piensa como tú. Eso que está pasando tanto en Venezuela y que la tiene sumida en la más profunda división, ya ni siquiera de clases sociales (contra la cual se plantea la lucha de revolucionarios y opositores), sino de vertientes políticas.
 Sentimientos oscuros se han apoderado del corazón de muchos compatriotas, negándole el derecho básico a cualquier conciudadano a disentir o convenir según mejor le plazca. Es ahí donde todos caen en la negación de uno de los derechos fundamentales del ser humano: libertades individuales y entre ellas el derecho a pensar.
 Tal vez muchos creamos que nuestro vecino, amigo o familiar está equivocado, pero eso no debe ser motivo de rupturas y separaciones, casi todas muy doloras, porque conllevan insultos y descalificaciones.
 Con lo que si debemos ser intolerantes es con la injusticia, la corrupción, la inequidad, la traición, la maldad resumiendo todas las formas que podamos aquí mencionar. Por eso debemos ser muy críticos con nuestros gobernantes, si alguna de sus esas formas se deja ver en la gestión de gobierno. Es por eso - y ante grandes injusticias, mentiras y corrupción- que  escribo cada semana, siendo intolerante con un gobierno que no se merece ningún tipo de compasión. Pero jamás la intolerancia dirigida a un amigo y menos a un familiar y por sobre todas las cosas a cualquiera que sea tu prójimo.
 Los gobiernos están en la obligación de acatar las críticas y reaccionar conforme a la ley si sus ciudadanos están insatisfechos o tienen la mínima sospecha que alguno de sus funcionarios está cometiendo algún acto alejado de esa misma ley. Es ahí que es deber ciudadano ser intolerante con gobernantes y gobiernos corruptos y fallidos.
Tal vez pueda yo, como persona individual, apoyar a quienes pretenden (sin caer en el irrespeto a las particularidades) tratar de convencer al cercano y no tan cercano que el camino que lleva, que las cosas que tal vez está viendo, son equivocadas, pero solo eso, tratar de convencer, para que pueda nuestra idea de justicia abrirse camino entre quienes no la ven aun.
Pero en mi muy particular percepción, más allá de eso, llegando a denigrar del otro, insultarlo y retirarle sus afectos o admiración,  ya el camino de la labor de convencimiento extralimito sus fronteras, como está pasando a diario en casi cualquier sector de la vida cotidiana venezolana.

Una cuestión de principios es dar lo que quieres para ti. Si no respetas no te respetan, si no das amor, no será amor lo que recibas. Si la intolerancia mueve tus pasiones entonces serás víctima de ella antes de que te des cuenta.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Felicidad por decreto

Así son las cosas”, diría nuestro querido periodista venezolano Óscar Yánez, recientemente fallecido, señor grande de los medios, costumbrista y mejor conocido recientemente por su agudeza al entrevistar, no había político que se saliera con la suya al sentarse frente a él. Pero también solía decir una frase que creo pega mejor con este título de hoy “chúpate esa mandarina”, porque se ha decretado la felicidad en Venezuela mediante un viceministerio.
Definitivamente, el manejo de la palabra y la expresión es uno de los fuertes del gobierno de los chavistas. Ya bastante lo hemos acusado de poseer un lenguaje escatológico, insultante, violento y que incita a la violencia, y con la facilidad de una estrategia diabólica (y no es solo en el lenguaje), cambian de rumbo (solo en el lenguaje) y crean el Viceministerio de la Suprema Felicidad Social.
Léase bien, se crea un instituto para la “suprema felicidad”, palabras que, reconozcamos, están inteligentemente puestas una al lado de la otra, y a esta le agregan “social”, para que llegue a alguien, y el pueblo que padece, que se crea la mentira. Nada más parecido a los nazis de Goebbels.
Pero vayan a decirle a una madre allá en una morgue, con su hijo recién muerto por el hampa, solo por robarle casi nada que traería en los bolsillos, si ese decreto le sirve. O a la gente que hace colas enormes solo por comprar un kilo de harina de maíz o papel higiénico, o al que se conformó con comprar lo que había y que igual se fue para su casa con menos porque no le alcanzó el dinero, ya que todo está el doble de caro que el mes anterior.
¿Con qué varita mágica el viceministro conseguirá la ‘felicidad suprema’? Aparte, ¿no era prácticamente eso lo que ofrecía el difunto Chávez durante los 14 años de su gobierno? Pidió seguirlo aunque fuera sin ropa, sin zapatos, desnudos y muertos de hambre, porque él era la resurrección de la Patria y era la felicidad del pueblo.
Insisto, este bodrio de ministerio no es más que una creación semántica, al servicio del discurso adoctrinador, y con una estrategia muy definida de cara a las elecciones de este diciembre, donde todo apunta a que sus candidatos tienen mucho rechazo y la oposición pueda retomar posiciones que el gobierno cree son ancla para ellos. Por eso ahora los discursos cambian a la “felicidad suprema”, que obligatoriamente tendrán que incluir en sus discursos, creando una muy bien estudiada atmósfera discursiva.
Aunque algunos de sus representantes aún no se han dado cuenta, porque ayer mismo oí discursos confrontacionales y amenazadores de quienes ya derrotados pretenden impedir el paso de una marcha por zonas de Caracas que son –y valga el cliché– de “todos los venezolanos”.
Pero la realidad es otra. Venezuela es un país sumido en las divisiones, que ha separado familias y amigos (nada más lejos de la felicidad), que se ahoga en delincuencia y violencia, en escasez e inflación, con una economía colapsada y la principal empresa del país –PDVSA– endeudada y con los mayores fracasos en mantenimiento y producción de su historia.
Nada supone que es y podrá ser un país de la ‘suprema felicidad social’, porque no es solo cuestión de cambiar nombres, es cuestión de cambiar direcciones y dirigentes con ello.

miércoles, 23 de octubre de 2013

En Guerra


Veía en estos días por televisión un documental sobre el ascenso al poder de Adolf Hitler, y algunas cosas me llamaron poderosamente la atención por su similitud con ciertas prácticas adoptadas por los seguidores del Socialismo del Siglo XXI, esa seudoteoría político-económica-social atribuida a los pensadores y colaboradores del extinto Hugo Chávez.
Me llamaba poderosamente la atención cómo en épocas del tercer Reich el control de la información y la manipulación de la misma fueron de gran importancia para sembrar en las masas el alocado proyecto del no menos loco Führer.
Fue así, y con la máxima de que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad, que esas masas se volcaron en un frenesí avasallante, siguiendo al líder y provocando no solo una guerra mundial, sino uno de los crímenes más grandes de la historia, el Holocausto.
Tal vez no lleguemos a tales atrocidades, pero el socialismo del siglo XXI va llevando a Venezuela por el camino de la pasión ciega y el frenesí por un proyecto que nadie termina de explicar, porque no tiene ni pies ni cabeza, pero que acusa, como parte de su campaña de alienación, con frases sencillas y repetitivas –como lo hiciera Goebbles– a todo aquel que pueda representar una amenaza, convirtiéndolo no solo en enemigo del gobierno, sino del pueblo y la patria misma. Sin mencionar los pasados y actuales intentos de controlar a los medios de información, comprándolos o expropiándolos, hasta el más reciente de controlar la información misma.
Es así como, con la sola diferencia de que los alemanes de Hitler persiguieron a los comunistas y judíos, este proyectucho persigue a la “derecha imperialista” acusándolos de todo cuanto mal ocurre en el país, como lo hicieran aquellos en los años previos a la Segunda Guerra Mundial y transcurrida la misma.
Ahora no estamos en guerra, no propiamente dicha y por lo menos no mundial, estamos en una lucha constante entre hermanos, con odios entre familias (como cuando se proscribieron a los judíos), con partes de guerra por la infinidad de muertos que cada día se aglomeran en las morgues de todo el país, con racionamientos propios de tiempos violentos, donde para conseguir un pollo o un kilo de harina de maíz la gente lucha literalmente a golpes.
Este país se llama Venezuela, y no es ni la sombra de lo que fue. ¿Soñar con el pasado? No, tampoco era perfecto, pero es mirar este horror de hoy para buscar superar los odios y las diferencias, y reconstruir sin muros ni barreras las fracturas que hoy nos separan.

martes, 8 de octubre de 2013

Crónica de un viaje a Caracas II

Ya regresé a mi casa, a Barranquilla, pero mi visita reciente a Carcas me dejó con sabores amargos de boca. No por los cariños y afectos reencontrados, no por el majestuoso Ávila presidiendo la estampa gallarda de una ciudad que hice mi hogar durante muchos años, sino por la sensación de resignación y rabia contenida en muchas de las personas con quienes conversé, o lo más grave, la de indiferencia de unos pocos con quienes no pude seguir conversando.

Este paso por la Sultana del Valle venezolana (aclaración que hago para mis amigos colombianos, ya que ellos tienen a su Cali hermosa), me permitió entre otras cosas ir al mercado, y hablar con dueños de supermercados (razón principal de mi viaje), visitar farmacias en busca de medicamentos, reencontrarme con gente de distintos ámbitos y visitar 3 ciudades distintas: Maracaibo, Maracay y Caracas, todo condensado en 10 días.
Fue como una clase magistral, pero de inflación, escases y desidia gubernamental.
Aparte de algunos compromisos, que me permitieron hacer un recorrido por diversas calles de las tres ciudades, notando en algunos casos cambios, no fundamentales en infraestructura, pero sí de maquillaje temporal en vías de comunicación, pude apreciar el deterioro de  muchas estructuras públicas y privadas, donde también escaseaba la pintura y el mantenimiento. En ciertas zonas de Caracas como Baruta y el Hatillo la limpieza de las calles es evidente en contraste con Libertador (o las zonas de este municipio por donde transité), aunque no puedo decir que la pulcritud es la marca, ni en los sitios menos sucios  (mejor describirlo de esta manera).
El shock más grande fue en supermercados y farmacias. Tras recorrer 5 establecimientos para comprar algunos medicamentos, logré conseguirlos casi todos, algunos en otra presentación o de otra marca, pero cumplida la misión medicamentosa, saque las cuentas de lo gastado en Bolívares fuertes (eufemismo monetario) y la sorpresa fue mayúscula al comprobar que por lo menos se había triplicado el valor de los hallados… También me toco comprar chocolates para la gula de mis hijos y amigos colombianos y en esos descubrí un 100% de aumento (gracias a Dios no es artículo de primera necesidad)
Tal vez lo más sorprendente para mi fueron las conversaciones que giran en torno a: dónde se consigue, a cómo, el desconcierto porque ¿subió otra vez?, llegó “el papel” a tal o cual sitio,  la típica frase ¡esto ya es inaguantable! ó ¿no sé cómo vamos a hacer el próximo mes si seguimos así? Sin que se note ninguna acción al respecto.
Entre las conferencias  a las que asistí, había una de un  muy importante charlista, proveniente de una gran empresa trasnacional, que vende artículos en el mundo entero. Explicaba, cómo hacer para que el consumidor prefiera una tienda y en ella compre todo lo que busca y más, y que medidas a tomar para que esa preferencia se acentuara.
 Al final de la charla cuando se sometió a las interrogantes de los asistentes, alguien le pregunta: cómo hacer cuando por más arreglos que se hagan en las tiendas, para hacerlas las preferidas del cliente, el consumidor debe recorrer en promedio de 2 a 4 establecimientos en busca de los artículos. Luego de unos segundos y con cara de desconcierto, el famoso invitado tuvo que confesar que no entendía la pregunta.
La pregunta está formulada en “venezolano” tuvimos que aclararle. Para lo cual y a pesar de “conocer” la situación del país por la prensa internacional, el choque con la realidad lo dejó sin palabras.
El que no lo vive, no es capaz de entenderlo en toda su dimensión. Hay quienes me dicen que eso es imposible de creer en un país “tan rico” capaz de “ayudar” (yo diría comprar) a otros países. Pero esa es la cruda y simple realidad de mi país, que no merece lo que le pasa y menos al nefasto gobierno que lo maltrata

Crónica de un viaje a Carcacas

Como creo que muchos saben, los viajes  empiezan muchos días antes de la fecha estipulada de salida, el periplo, en este caso mío, empezó meses antes, por lo menos dos, tratando de conseguir pasajes para Venezuela.
Entre las cosas que escasean en el país, también hay escases de cupos aéreos, cosa para mi inverosímil, pero que me explican (a mi llegada a la capital de mi país) como un intento desesperado de muchos compatriotas por conseguir dólares (que no hay) al precio de privilegio de los que asignan Cadivi  para viajeros  en tarjetas de crédito. ¿Qué hacen, cómo viajan? Trataré de averiguarlo en los pocos días que estaré de visita.
Finalmente decidí viajar en autobús… mi primera experiencia por vía terrestre, desde mi querida Barranquilla hasta la hermosa Maracaibo, como primera parada, para reposar y seguir viaje a la capital de la República Bolivariana. Esta travesía comienza con serios retrasos en la hora de partida, nos explican: la frontera estuvo cerrada en día anterior (del lado de Venezuela, acota la muchacha que gentilmente nos atiende en el terminal) y los choferes llegaron pasadas las 3:am, están descasando.
Con 3 horas de espera partimos finalmente, y pasadas unas 7 horas  llegamos  a la frontera, en Paraguachón, donde nos explican que hay que sellar los pasaportes, que son 2 sellos, el del lado colombiano, el cual sorteamos sin mayores inconvenientes y raudos nos dirigimos a lado venezolano para hacer lo propio. Una pequeña fila nos esperaba, preguntamos y nos dicen que no están sellando, que están en reunión. La espera se prolonga por media hora hasta que finalmente un solo funcionario (habían 3 en el lado colombiano) nos atiende.
Por fin, feliz de pisar mi tierra nuevamente luego de un año de ausencia, volvemos al autobús y este aun no arrancaba pasadas unos 15 min de espera (otra espera). A estas el chofer nos informa que debe reunir entre los pasajeros para el “café” de los guardias que revisan las maletas porque sino pueden demorar dicha revisión el tiempo que “les dé la gana”  palabras textuales.
Yo no cargaba bolívares, no había cajero donde sacarlos, pero para mi sorpresa casi todos en el autobús  (que no venía muy lleno) tenían algo de efectivo y se recoge unos Bs240 de los cuales el mismo chofer advierte que quiere guardar la mitad porque “en las alcabalas venezolanas siempre molestan”.
Baja de carro y sube en menos de 5 minutos y nos informa que no aceptaron los Bsf 120 así que les daría el restante que estaba a cargo de una de las pasajeras de primera fila, hecho lo cual pudimos seguir nuestro camino.
 A Dios gracias no hubo mayores demoras en las siguientes alcabalas, cosas que extrañó a una de las pasajeras, que se distinguía  por su conocimiento de la ruta, ya que la hace con mucha frecuencia, quien expresó que la última vez que hizo el trayecto en las 4 alcabalas los pararon para que los pasajeros reunieran “para el cafecito” .
Sentí pena y vergüenza profunda, debo confesar, indignación expresaron otros pasajeros venezolanos como yo, ante lo que ellos mismos dijeron era lo que marcaba la diferencia entre un país en lucha contra la corrupción y otro que se hace la vista gorda ante estos hechos. Saquen sus propias conclusiones.
Para tranquilidad de nosotras, porque no les comenté que viajaba con mi cuñada y mi suegra, aparte de la espera y las alcabalas pedigüeñas, el viaje transcurrió con tranquilidad, llegamos a Maracaibo muy entrada la noche pero pudimos reposar para seguir viaje en avión a Caracas, nuestro destino.

Ya les contaré en próximas entregas, como transcurrió el resto de la vista.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Con bollo de yuca y butifarra

 Ayer celebramos el cumpleaños de mi esposo. Tuvimos la visita de amigos, buenos amigos, con los que no podríamos hablar de más de 5 años de historia, pero son de esa gente que se va quedando instalada en el corazón y que ajenos a tus historias, se quedan en él para siempre.
Llegaron con sus brazos y corazón abiertos para seguir estrechando lazos de hermandad, algunos como nosotros, lejos de sus orígenes, otros entregándonos la sabiduría de sus raíces colombianas y compartiendo sus historias de esta cálida (en todos los sentidos posibles) ciudad que es ahora nuestro hogar.
Parte de la alegría de este día lo supuso un gran collage de fotos viejas de mi querido Teo, magistralmente distribuidas y comentadas en una enorme cartelera, producida por mi cuñada, que para la mayoría de nuestros visitantes resultó no solo graciosa, sino ilustrativa de los 50 años de nuestra familia, desde el nacimientos del propio cumpleañero, pasando por su bautizo, primera comunión, el colegio, nuestro matrimonio, los hijos y su trabajo.
Caras desconocidas para la mayoría, llenaban el montaje. Todas acompañando a “mi gordo” en algún momento importante de su vida. Amigos de vida, de escuela, de trabajo. Hermanos de lucha y de amores, que pueden relatar indiscreciones, pasiones, vivencias de esos 50 años.
Y es así como nuestros queridos buenos amigos se acercaron a nuestra historia, esa que muchos conocen allá en nuestra tierra. Esas fotos donde aparecen los que dejamos atrás, sin olvidarlos, sin dejar de añorarlos. Donde seguramente de haber estado aquí con nosotros hubieran comentado, no para preguntar quiénes son o dónde es, sino para rememorar esas anécdotas de las que ellos mismos forman parte.
Este compartir añoranzas es para seguirles dando la bienvenida a nuevas historias, amigos y nuevos hermanos, para dar gracias a los que nos recibieron y los que recibimos. Para decirles a los viejos y entrañables amigos que siempre están con nosotros, porque forman parte de nuestra historia, de nuestra familia. Para decirles a los nuevos entrañables amigos que pronto el collage estará repleto con fotos de ellos también.
Allá en Venezuela celebrábamos con cachapas, tequeños y maracuchitos, con los de siempre y con la familia. Hoy la vida nos regala amigos y nuevas oportunidades para celebrar, aunque el menú cambie, comemos con orgullo y ganas nuestro nuevo sabor a hogar con bollo de yuca y butifarras.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

A propósito de favores

El que hace un favor está supeditado a cargar con las consecuencias. No se si alguien lo dijo pero yo lo afirmo.
 Desde el momento que aceptas hacerle un favor a alguien cargarás con la responsabilidad y hasta las consecuencias de esa decisión que muchas veces sentirás errada.
 No solo por las exigencias mismas del encargo, sino porque si pretendes en algún momento, dejar de llevar la carga de tal encomienda, no solo dejarán de darte las gracias por solventar el camino, aunque fuera en parte, si es que en algún momento pretendieron darte las gracias, sino que el encargante puede que te retire hasta el saludo y te convertirás en lo mas cercano a un enemigo que pueda existir.
Decir cuenta conmigo es como cuando uno presta dinero...y quiere recuperarlo, dalo por perdido o pierde esa amistad.
Y hay los pedidores de favores profesionales, que no solo te involucran en su lío, sino que luego elegantemente desaparecen y por supuesto la culpa de lo que sucede finalmente es tuya. porque veamos las cosas claras, cuando el que origina la idea desaparece, es porque no era tan buena la idea. Si se queda, era buena, tu te fajaste con el o ella, pero las glorias se las lleva el otro y a ti, a veces si te dan las gracias.
No es que pretenda que alentarlos a no ayudar al prójimo, pero abran los ojos y vean a quien ayudan, porque sino terminan, como yo , muchas veces embarrados...
Un favor es una cosa muy delicada de pedir y muy delicada de aceptar.
Si vamos a pedir favores pongamos claras las reglas del juego y demos la cara.
Si vamos a hacer un favor, que sea bajo el lema, asumo las consecuencias, porque sino, tremendo chasco...
Días atrás y el favor de "bien común" me ofrecí a apoyar una iniciativa de un "amigo", mejor mencionemos como "conocido". Dicha iniciativa no tuvo eco pero incluso fue desatendida por el conocido. Resultado: las llamadas me las hicieron a mi...
 Hoy me pasó algo similar a expensas de que informé, y creo que claramente, que solo actuaba como mensajero, de algo bonito, pero lejos de mi alcance. Resultado. mas reclamos, esta vez por la hora, que lamentándolo mucho ni los organizadores ( doy fe de que también hacían un favor) pudieron contra el cambio.
Lo cierto es que abramos los ojos, porque a mucha gente lo que le gusta es la gloria sin trabajar por ella, te involucran y te dejan de lado.
 ¿Que si quiero la gloria para mi? no nada que ver, solo no quiero cargar con problemas ajenos

El Manual de las Culpas

En Venezuela hay un gobierno que se jacta de tener el control y se presentan ante la opinión pública nacional e internacional como –y creo que la expresión, aunque en extremo coloquial, es la mas adecuada– ¡unos sobrados! 
En otras palabras, sus líderes se las saben todas, tienen todas las respuestas y por supuesto las soluciones a todos los problemas en su doctrina ideológica de ese esperpento que han llamado ‘Socialismo del Siglo XXI’.
Dentro de estos ‘ideales’ revolucionarios está cómo se debe manejar la economía, la distribución de las riquezas del país, el manejo y prevención de la delincuencia, la educación, la alimentación, la salud y por supuesto la política, las libertades individuales, la propiedad privada y toda la larga lista de normas de conducta y posturas ante todo lo que se devenga u oponga en el país, por lo que uno sospecha, aunque muchos aseguran que tienen un manual escrito para enfrentar con discursos cada uno de los problemas derivados de su gestión.
Por eso vimos, en recientes sucesos, cómo ante la grave crisis eléctrica del país –denunciada cientos de veces, con expertos que nos traen a la luz ( sin que haya luz) cómo la falta de mantenimiento y ampliación en las redes de distribución es una de las principales causas de tantos apagones– el gobierno, haciendo uso del ‘manual de respuestas’, le echa la culpa a la oposición y habla de conspiración y supuesto “golpe eléctrico” para desestabilizar.
Otros ejemplos de las respuestas del librito podemos encontrarlos en los ya varios accidentes ocurridos en las instalaciones petroleras, el más grave, de reciente data, es el de la refinería de Amuay, para el cual el ministro Ramírez acaba de concluir su propia investigación, dando como resultado un supuesto “sabotaje”. Se olvida el ministro de las decenas de incendios provocados por rayos, y aquí explico que una refinería de alta tecnología como las venezolanas, contaba con sistemas de prevención incluyendo pararrayos eficientes, ahora al parecer inactivos, por lo que ahora esos sucesos son solo culpa de la naturaleza, según el alto gobierno.
Si seguimos enumerando podemos pasearnos por la escasez de productos de la cesta básica venezolana, achacada en principio a la “derecha fascista y golpista opositora” (otra frase del cuadernito), y más recientemente a los acaparamientos domésticos... y aquí se me sale un ¡válgame Dios!
Y si pasamos nuestra vista por el sistema de salud venezolano, en grave crisis, sin medicamentos para tratamientos oncológicos, sin radioterapias, sin divisas para actualizar equipos, con crisis no solo en la salud pública, donde no hay ni gasas ni suturas, sino en las clínicas privadas, endeudadas hasta el punto de quiebra, la culpa de todo estos males se le achaca a la forma especulativa como los propietarios de estas últimas manejan el “negocio” y nos olvidamos selectivamente de los hospitales del Estado, sin dar mayores explicaciones.
Y podríamos seguir así, haciendo una lista de cada problemática nacional, y viendo que a cada problema existente hay una respuesta que viene del gobierno, y es que al parecer todo es culpa de: “la derecha fascista golpista desestabilizadora, con sus planes de magnicidio y desestabilización”.
Queriendo librarse de su responsabilidad, el gobierno venezolano ha logrado evidenciar su enorme ineficiencia en el manejo de cualquier asunto de interés nacional. Reconocemos que sí han logrado instalar el “manual de respuestas” en la boca de muchos, pero con eso no se come, no se camina seguro, no hay luz en las casa ni salud en el pueblo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Y ahora qué dijo?

Mucha gente sabe que soy venezolana y que semanalmente escribo estas líneas, un poco para liberar las frustraciones que me causa la política venezolana, cada vez más enrarecida, corrupta y ‘cantinflérica’, y también para alertar a muchos de nuestros hermanos sobre la grave situación que atraviesa mi país en manos tan inexpertas como cómplices.
Ciertamente los derroteros del país van rodando por abismos muy peligrosos, no solo porque parece que en el camino los líderes en el gobierno nos van dando empujaditas a ver si terminamos de caer, sino porque el país entero parece estar sumergido en un letargo, o peor, están sentados en las gradas de un circo, viendo la presentación de los payasos, que nos hacen reír, pero que ocultan la verdadera tragedia tras bastidores.
Es por esto que cuando llego a algún lugar y me preguntan “¿y ahora qué dijo?”, sé que se refieren a las ya incontables intervenciones más que desacertadas del presidente en ejercicio de Venezuela, y que más que tristeza siento vergüenza, por evidenciar la profunda falta de todo lo mínimo que se requiere para alcanzar tan alta magistratura, y distraen no solo el pensamiento de la comunidad extranjera, sino hasta el mismo cotidiano del venezolano.
¿Cuántos no se levantaron un día de la semana pasada, haciendo chistes acerca de la “multiplicación de los penes”, o semanas antes cuando Nicolás ubicó geográficamente a Portugal en el mismo continente que Venezuela?
Tal vez el error de peces o panes por penes se deba a un simple lapsus (que le puede ocurrir a cualquiera), pero si revisan solo en internet hay docenas de portales que ya tienen dentro de sus primeras páginas la contabilidad de lo que han llamado “Maburradas”.
Y tal vez lo trágico no sea la ineptitud o falta de preparación del primer mandatario (si tuviera gente capaz a su alrededor tal vez hasta lo obviaría), lo grave de la cuestión es que se ha convertido en el payaso de Latinoamérica, del mundo y sobre todo de Venezuela, que con sus bufonadas hace que los graves problemas del país sean desplazados a las segundas y quizás terceras páginas de medios impresos, portales electrónicos y otros medios de comunicación y a segundos planos en los intereses de la población.
Por eso ahora cuando se preguntan “¿y ahora qué dijo?”, al lado de esas risas de quienes de él se burlan, yo no puedo contener un enorme sentimiento de vergüenza y desamparo ante lo que se ha convertido en la prioridad del país, por sobre la escasez, la corrupción, la crisis en salud, la inflación y tantos otros enormes problemas.

miércoles, 21 de agosto de 2013

En la Asamblea Nacional Bolivariana

Nada más grotesco que conocer los acontecimientos de lo que dan por llamar la política venezolana.
Si bien en las últimas décadas al hablar de políticos y política en Latinoamérica no es considerado una labor de caballeros, y quienes quieren ser más generosos mencionan a los políticos como un mal necesario, por la pésima reputación que se han labrado gracias a años de corrupción, malversación, malos gobiernos y otras calamidades, lo que vemos, oímos y leemos de cómo se conducen los diputados y otros miembros del alto gobierno venezolano, no es más deplorable porque “no se puede ser más bajo”.
Hemos visto cómo no solo el lenguaje y el trato ha bajado de categoría al punto que ni siquiera posee el mínimo decoro, sino que los golpes y los insultos son parte de las ‘discusiones’ en un hemiciclo, otrora sala de exposición de grandes interlocutores, pensadores y escritores, gloriados en el mundo entero.
Hoy lo más que podemos decir es que los más ‘famosos’ diputados de la Asamblea no son más que generadores de polémica, castradores de la educación y las buenas maneras y abanderados de lo soez y del mal gusto. Sin mencionar la hipocresía campantes en los más acérrimos defensores de la mal llamada revolución, vistiendo sus trajes de firmas famosas y ostentando sendas cuantas no solo en el pobre y devaluado bolívar fuerte
(que no sería nada unos cuantos miles) pero sí en la moneda del vilipendiado ‘imperio’ de los Estados Unidos de América.
Ver un debate de la Asamblea Nacional Bolivariana de Venezuela es asistir a una escuela televisada de insultos, hipocresías, mala educación, un ring de boxeo, pero por supuesto sin reglas arbitrales, donde incluso el que regenta de árbitro grita: ¡dale duro, dale!, si se trata de la intervención, con la palabra o las manos (y pies y micrófonos blandidos como armas), de los de la tolda de gobierno.
Y es en ese ambiente, con una mayoría bravucona, conseguida con una fórmula electoral arreglada, que se pretende otorgarle poderes especiales al ilegítimo presidente para combatir una corrupción tan descarada de parte de los ‘enchufados’ del gobierno, que con insultos, con expresiones homofóbicas, con denuncias amañadas a los adversarios opositores, pretenden tapar la olla podrida que tanto nacionales, como extranjeros ven a punto de estallar.
Esta asamblea de ridículos, de falsos defensores de la patria, que se llenan los bolsillos, vacían las despensas, es la que ahora y en manos de gobierno revolucionario decadente está legislando un país cada vez más adormecido o anonadado. De verdad… no sé.

 
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