lunes, 17 de octubre de 2016

Conformismo

Definitivamente estoy aterrada con el conformismo de los pueblos de América latina.
Una experiencia muy boba y tal vez trivial me hizo a penas el día de ayer entrar en esa fase que yo llamo “despescuezar” a todo el que se me atraviese y que actué así.
Les cuento:
 Me invitaron a ver un show que contenía tres monólogos de artistas muy conocidos. La boleta (como le dicen en Colombia) decía que la hora era las 7pm. Como era de esperarse, mi amiga, su amiga y yo nos dispusimos llegar con la suficiente antelación para entrar y encontrar buen asiento, ya que las sillas además no estaban numeradas. La antelación fue de 45 minutos.
 Llegadas al sitio, nos hicieron hacer cola a las afueras bajo una lluvia de mosquitos y zancudos que no nos dejaron en paz por más de 1 hora, ya que dieron entrada al recinto a las 7:20 pm.
 Para no alargarme en detalles y no entrar es si me gustó o no, porque eso es muy personal de cada quien, quiero aquí y en completa alarma comentarles que el Show comenzó pasadas las 8:30 de la noche, 1 hora y media más tarde de lo que estaba impreso en la invitación, ticket, boleta o entrada, dígalo como quiera.
 No importa si los productores decidieron faltarle al respeto a las de 500 personas que se encontraban allí.
 El problema fundamental es que nosotros, más de 500 personas, permitimos que nos faltaran el respeto.
 Sé que me van a decir o estarán pensando que en Latinoamérica eso es normal, pero ahí está el grave problema de nosotros, no nos hacemos respetar, eso no debe ser normal. Nuestro tiempo, finanzas, impuestos, trabajo, derechos deben ser respetados por todos; gobierno, prójimo, vecino ,familia, jefe, amigos, por todos sin excepción y cuando estos son vulnerados deberíamos protestar por lo menos… llamar a la reflexión a quienes nos irrespeten, no permitir que luego de esperarlos, y como sucedió en dicho recinto, uno de los artistas pidió respeto por su trabajo al exigir que pagaran los celulares… y que hay del respeto por su público a quien estuvieron maltratando por más de 2 horas?
Cínicos quienes te irrespetan y luego piden respeto para ellos, y eso va con los políticos también

 Y pobres de nosotros que se los permitimos.

Conformismo

Definitivamente estoy aterrada con el conformismo de los pueblos de América latina.
Una experiencia muy boba y tal vez trivial me hizo a penas el día de ayer entrar en esa fase que yo llamo “despescuezar” a todo el que se me atraviese y que actué así.
Les cuento:
 Me invitaron a ver un show que contenía tres monólogos de artistas muy conocidos. La boleta (como le dicen en Colombia) decía que la hora era las 7pm. Como era de esperarse, mi amiga, su amiga y yo nos dispusimos llegar con la suficiente antelación para entrar y encontrar buen asiento, ya que las sillas además no estaban numeradas. La antelación fue de 45 minutos.
 Llegadas al sitio, nos hicieron hacer cola a las afueras bajo una lluvia de mosquitos y zancudos que no nos dejaron en paz por más de 1 hora, ya que dieron entrada al recinto a las 7:20 pm.
 Para no alargarme en detalles y no entrar es si me gustó o no, porque eso es muy personal de cada quien, quiero aquí y en completa alarma comentarles que el Show comenzó pasadas las 8:30 de la noche, 1 hora y media más tarde de lo que estaba impreso en la invitación, ticket, boleta o entrada, dígalo como quiera.
 No importa si los productores decidieron faltarle al respeto a las de 500 personas que se encontraban allí.
 El problema fundamental es que nosotros, más de 500 personas, permitimos que nos faltaran el respeto.
 Sé que me van a decir o estarán pensando que en Latinoamérica eso es normal, pero ahí está el grave problema de nosotros, no nos hacemos respetar, eso no debe ser normal. Nuestro tiempo, finanzas, impuestos, trabajo, derechos deben ser respetados por todos; gobierno, prójimo, vecino ,familia, jefe, amigos, por todos sin excepción y cuando estos son vulnerados deberíamos protestar por lo menos… llamar a la reflexión a quienes nos irrespeten, no permitir que luego de esperarlos, y como sucedió en dicho recinto, uno de los artistas pidió respeto por su trabajo al exigir que pagaran los celulares… y que hay del respeto por su público a quien estuvieron maltratando por más de 2 horas?
Cínicos quienes te irrespetan y luego piden respeto para ellos, y eso va con los políticos también

 Y pobres de nosotros que se los permitimos.

martes, 19 de julio de 2016

Descargando

Esto lo escribo aquí rapidito como para descargar.
 Siento que la misericordia en Venezuela se está perdiendo, a pesar de los esfuerzos del Santo Padre en declarar año de la misericordia para el mundo católico.
 Es que veo tantas señas de rencor y maldad.
Rencor en los afectados y maldad en otros que nunca antes se había sentido en un país de gente alegre. No voy ahora a pretender que no hubo problemas antes y jamas podría asegurar que ahora no lo hay porque se han incrementado de manera exponencial, pero veo que hay muchísima violencia en el corazón y mucha falta de amor al prójimo. Porque prójimo son todos, el que te hace bien y el que te hace mal, y por ese que te hace mal creo que debemos rezar mas, porque ha perdido el camino hacia Dios. Aunque nos duela reconocerlo el que sentimos que nos daña merece mas de nuestra oración y sobre todo de nuestro perdón, para bien de nuestro propio espíritu.
Que no se convierta solo esto en un sermón beato, no señor, es que creo que podemos vivir mas tranquilos cuando alejamos de nuestro entorno ciertos sentimientos.
Hay futuro, y ese futuro está en nuestras manos, pero un futuro debe construirse en el sendero de la armonía, la paz, la reconliciación y el perdón.
 Dejemos a la justicia hacer lo suyo ( humana o divina) .
He dicho... diría mi mamá

martes, 3 de mayo de 2016

Tiempo Desobligado

Publicado en : https://multisapidas.wordpress.com/2015/11/15/ay-amigas/
El 15 de Noviembre de 2015
No saben lo que es para mí sentarme a escribir otra vez.
Lo he venido intentando hace varias semanas pero siempre una sin razón me aparta del teclado. Hoy luego de serios intentos desde primeras horas de la mañana, logro, ya casi mediodía, poner algo de negro sobre el blanco, que siempre asusta.
Conste que mi propio blog no tiene más entradas hace rato.
Y es que en mi medio cupón (y pico) de vida me he dado cuenta de una cosa y es que: mientras menos cosas tienes que hacer, menos tiempo tienes para hacerlas. Y, si  no se rían, una persona ocupada organiza su tiempo, se bate con el cotidiano trabajo y los hijos y los padres y esposo o esposa. Yo de todo eso tengo, hijos, tengo solo madre, esposo, pero no tengo trabajo y es por eso que tengo menos tiempo que todas ustedes juntas.
Y es que el tiempo en los desobligados como yo se aletarga, se pone denso. En pequeñas actividades senos va el día. Terminamos enredados en citas médicas, exámenes de laboratorio y cualquier otra actividad que el pequeño hipocondríaco que muchos llevamos dentro nos
asigna.
Saco cuentas de cuantos cosas hacía apenas hace 10 años atrás y ahora lo pienso y creo que me faltarían horas del día para culminar una sola jornada de esas viejas luchas antiguas.
¿Será que ya me estoy poniendo vieja?… jamás, pero creo que esta reflexión hay que pensarla entre varias, o varios, porque veo a muchos de mis amigos hombres en la misma situación.
He leído algunas cosas, pero menos que lo que hacía antes. Confieso sí que estoy leyendo un libro al que nunca le había dedicado mas que solo pasajes domingueros y que había querido hacerlo desde que le descubrí el sabor a la lectura, o sea, desde mi adolescencia, La Biblia. La leo con dedicación de lector apasionado, la leo como católica en una segunda lectura, la leo como amante de la historia aficionado.
Junto a ella, también algunas novelas de corte histórico con ficción, siempre me ha gustado esa mezcla, abandonando un poco mis gustos necios de leer solo literatura escrita en mi idioma español, porque creo que la calidad de los traductores de ahora deja mucho que desear.
Eso me quita muchas horas del día, leo más lento que antes, con más pausas. Me quita tiempo y me acompaña, al mismo tiempo. Pero les confieso también a los puristas que estoy leyendo en mi tableta electrónica, una divinidad de Kindle, regalo de mi hijo Alfre, que sabe cuánto amo leer. Compro libros por ahí, tengo aun media docena que he descargado y aun no leo, pero he leído algunos cuantos más desde que la tengo. Sé que no reemplaza el olor y el ruido de las hojas de papel, pero me ayuda con mi vista de 2,50 de presbicia, ya que puedo cambiar los tamaños y a luz a placer.
La vida de una desobligada puede no ser interesante, pero estudiar su comportamiento creo que ha sido materia de psicólogos y psiquiatras. Uno pasa de la tristeza a la alegría, solo con un libro o una llamada. De la rabia a la tranquilidad, si aparece el plomero.
Abrazos de esta desobligada, lectora y aspirante a escritora.
Busquenlo también en: https://multisapidas.wordpress.com/2015/11/15/ay-amigas/

martes, 26 de abril de 2016

Reproduzco para mis lectores mi colaboración en la edición de mayo de 2016 en https://multisapidas.wordpress.com


Cuando me pidieron colaborar en esta sección mi multisápida cuñada Sonia, tuvo la idea de que fuera sobre la mujer (que a la par de mi mamá) marcó mi vida de manera más que determinante.
 Sus historias, cuentos y hazañas son aún hoy tema de conversación en toda la familia. Su risa y su voz “ronquita”, su disposición, sus tristezas y alegrías, sus quejas constantes (porque sí que se quejaba de todo) pero su ánimo sobre la adversidad son marca registrada en una familia que dirigió, pero que luego entregó el mando y la tutela a otra grande, su herma Luisa Teresa, porque esta familia definitivamente es un matriarcado.


 Carmen Elena se llamaba mi abuela, Ñita para mi hermano y para mí, y con el devenir de los años también para mis hijos fue “mi Ñita” así en posesivo. Esos bisnietos  que adoró y que montaba en caballito de 4 patas, ella en el suelo, nieto en el lomo y que llevaba a relinchos y risas trotandito sus más de 70 por toda la casa.                                         
Ella nos enseñó las virtudes del agua oreada, puesta al sol para que se energizara y así el baño sería más  gratificante y alimentador, que la sábila sirve para casi todas las dolencias del cuerpo y las “agüitas aromáticas” a la colombiana son un respiro para el stress. También nos enseñó que Dios está sobre todas las cosas pero que no nos podemos cerrar a nuevos conocimientos. Que podía curar imponiendo sus manos y que lo hacía por el puro placer de ayudar y dar amor.

 Amante de la electrónica tenía todo cuanto aparato eléctrico y moderno existía para cocinar, limpiar y disfrutar, así, que su cocina era un despliegue de microondas, licuadoras, vaporeras, procesadores, batidoras que usaba a diario, porque ella cocinó hasta el último día de su vida en esta tierra.
 Con una letra de esas de antes, escribía hermosas cartas llenas de floridas descripciones y cuentos tan perfectos que solo leerlas te transportaban inmediatamente a su lado, te reías como si ella estuviera de cuerpo presente y llorabas a mares abrazada imaginariamente a ella. Producto de esa mente brillante fue en época de su niñez por allá en Upata que escribió, dice ella que por broma, una supuesta carta al Benemérito Juan Vicente Gómez, donde le pedía la destitución de su maestra, a quien adoraba por cierto, alegando incumplimiento de no sé cuántas cosas en lenguaje tan exaltado y adulto, que , y gracias a una imprudencia de ella y una de sus amigas, la carta en cuestión llegó a manos de la maestra y se pensó provenía de mi bisabuelo (su papá), quien era también educador y por vergüenza no le quedó otra cosa que cambar a la niña Carmen Elena de colegio, porque nadie creyó que él no había escrito eso.
Recuerdan sus hermanas las famosas clases de piano - aunque su oído musical se concentró solo en una magnifica capacidad para silbar las tonadas mas diversas que la acompañaban en cualquier tarea-haciéndoles colocar almohadas sobre las piernas y al oído de la tonada que ella les indicaba debían repetir con sus dedos sin desentonar y a la primera nota fuera de lugar se les reprendía con un coscorrón (hoy eso casi podía llegar al bullying), porque no hay manera de sacar música de piano de una almohada.
De familia de educadores fue maestra de adultos en su adolescencia y quiso llegar tan alto como pudiera y de su amada Upata (y también por truncar unos amores juveniles mal vistos por la familia) fue enviada bajo la tutela de un muy estricto tío a estudiar a Maracay y así aplacar a la niña que una vez impartió el sacramento de la confesión a sus compañeros de catecismo y se escabulló campanario arriba para tañir a urgencia las antiguas campanas de la iglesia upatense, lo que provocó un estado de alarma general en todo el pueblo y en mi bisabuelo Don Pedro Lanz y por supuesto la excomunión (aunque solo por ese año) de la terrible Carmen Elena, quien pudo luego de expiar sus culpas, arrodillada frente al busto del káiser alemán en casa de su abuela Carolina Grüber, recibir la comunión un año después.
Llega a Maracay, la gran ciudad que Gómez hizo crecer. Cargada de sus recuerdos y de sus destrezas de señorita de bien a estudiar en el muy reconocido Colegio Federal (hoy Agustín Codazzi)
Una mujer de su época y de ahora, que  tejía como una araña, bordaba como inglesa, cosía por hobby y pintaba maravillas por artista, modeló en arcilla cientos de figuras e intervino cuanto franco, lámpara, cojín y pantalón ( gracias a dios que para mí) se le atravesó por delante con hermosas flores en óleo y acrílico. Leía la biblia a diario pero también a Deprak Chopra y a Kalil Gibran. Amaba la poesía y se sabía de memoria “Vuelta a la Patria” de Pérez Bonalde y el poema a Margarita Debayle, los que le pedía me recitara a cada rato. La Uvas del Tiempo de Andrés Eloy le daban tristeza y oírla era casi igual que oír una de las grabaciones de voz carcomida del propio poeta. Compañera de Luis Pastori en el Colegio Federal siempre lo recordaba con placer así como a Gonzalo Barrios y a Francisco Pérez Jiménez, el mismísimo hermano del dictador.
Y así llegada la madurez y amiga de todos, daba cenas fabulosas en su casa, ya en época del  dictador de los 50s  y mientras estos comían  y bebían sus deliciosas recetas, ella imprimía panfletos en el sótano que luego en la madrugada repartía por El Silencio en Caracas, aprovechando un dispositivo instalado furtivamente en el carro.  También tenía una radio marca Hallicrafter – y así lo apunto porque ella echaba el cuento mencionando la marca del aparato en cuestión- que le permitía oír la frecuencia de la Policía y la temida Seguridad Nacional y así que pasaba los “datos” a los comandos de resistencia de la época.
Nos dejó un legado en recuerdos, no solo en la memoria, sino en una vitrina de cositas recolectadas en distintas partes del mundo que aún conservo con fervor de curador de museo. Fiel a su naturaleza aventurera que la hizo recorrer medio mundo, hacía los mejores sancochos a la venezolana o a la colombiana, el mejor bizcochuelo de ese para comer con café, una hallacas que cuentan maravillas y los bollitos picantes que me enseñó a envolver así como un tronquito, y que solo muchos años después y con mucha práctica aprendí a amarrar. Amaba la cocina italiana y sus salsas las aprendió directamente de sus amigos de Vallo della Lucania, por allá al sur de Italia en sus tantos viajes a ese país que amó y del cual balbuceaba el dialecto del pueblo y el italiano del vulgo.

  Sobreviviente a la viudez, se volvió a casar con un hombre maravilloso quien nos dio hogar, consejos, disciplina y honor. Nunca olvidó sus amores y contaba con orgullo sus hazañas. Invento el cuento del Barco Pirata en la Laguna de Valencia que llegaba a ver desde una de sus última moradas, solo para calmar a Andrés Alfredo, mi hijo menor y el más exigente de los jinetes que llegó en su espalda. Ella fue mi abuela, mi Ñita, Carmen Elena Lanz de Guerra.

martes, 12 de enero de 2016

Huertos domésticos

Les agradezco no me ahorquen por llevarles la contraria.

La idea de los conucos urbanos o caseros nunca me ha parecido descabellada. Es mas, yo en mi casa siembro algunas cosas, por ejemplo: sábila, piña, tomate cherry  (mi papá en otros tiempos los llamaba guateros), tengo mi mata de coco y hasta ocumos (o malanga como le dicen en la Guajira colombiana) que por cierto es una mata hermosa con hojas gigantes en forma de corazón. He cosechado de todo eso. Pimentones y ají dulce también, pero ahorita no los tengo sembrados.
 Tengo también otras matitas hermosas de esas que llaman hierbas aromáticas: romero, yerbabuena, orégano y tuve albahacas de 2 tipos  se me olvidaba el cebollín.
 Así pues, aparte de ser un hobbie para mí, es motivo de admiración de amigos y conocidos y me sirve, de vez en cuando, para llevar un bocado a la mesa.
 Pero de ahí a que eso se convierta en la solución al problema de abastecimiento de una
de gallineros verticales es la solución propuesta más sucia, literalmente hablando que he oído.
Yo creo que como política comunicacional, están bien orientados, le crean falsas expectativas a la nación y esa gente que cree en estos falsos, termina votando por ellos y arengando a su favor.
Pero jamas un par de matas de tomate, o una de pimenton que quepan en un tobito va a solucionar el enorme problema de abastecimiento de toda un nación.
Y ni hablar de los gallineros verticales, porque no pueble haber una solución mas insalubre que esa.
Para terminar, los invito a sembrar cualquier cosita en su casa, en un porrón, en el patio si tienen la suerte de tener uno, en cualquier potecito puede caber una matita. Eso ayuda muchísimo a la psiquis, da alegria al ambiente, pero lo soluciona la hambruna nacional.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Soledades

Estar solo es un estado mental, dicen muchos por ahí. Depende de la cantidad de gente que te rodea y si esta gente es compañía para ti o te sientes solo entre ellos, insisten.
 Yo digo que estar solo es solo eso, solo. Sin gente alrededor sin nadie que te joda el día o te lo acomode.
 A veces esas ideas de soledad se las crea la gente misma. Dicen no tener a nadie, aunque están rodeados de gente, porque “no cuentan con nadie” y yo casi siempre les pregunto (no siempre porque algunos no son íntimos como para tal atrevimiento)¿ pero has pedido ayuda? Has buscado la compañía de algunos de esos que te rodean y a los que sientes lejanos, y casi siempre la respuesta es la misma: no ¿para qué? Igual no pueden resolver por mi… ahí está el detalle.
 Están los otros solitarios, aquellos que se quejan exteriorizadamente de que fueron “abandonados” y con el mismo ímpetu te dicen que en otras épocas fueron buscados, reclamada su presencia en tantos lugares y situaciones , por amigos y familiares, que “tuve que empezar a negarme e incluso a esconderme” porque no aguantaba ya tanta multitud ( palabras mas o menos)
También están los que quejándose diariamente de su “pésima” situación (pudiendo estar solventes económicamente hablando, o con trabajo, o con pareja, o con salud o con todo esto junto y las complicaciones propias de la vida que todo esto conlleva)acusan a su entorno de no satisfacer sus necesidades, o acudir a su llamado raudos y veloces, porque “claro, todo el mundo tiene  sus peos y los míos que les pueden importar” (hasta se la echan de comprensivos)
La gente que vive en sociedad no está sola, está necesitada.
No tiene a veces las herramientas para “acercarse” a los demás, pero su gente está ahí, a su alrededor, y en su medida auxilian, tal vez no en los términos que el “solitario” exige, pero está y ayuda y brinda el hombro.

Ahí de ti que te quejen hoy en tu juventud o madurez de soledad. Si cuando llegues a viejo y ya a pateado a todo el mundo, aun te quedaran almas caritativas que vean por ti. Pero mientras tanto, sacúdete y pide ayuda, saluda y ofrece ayuda. Haz caridad, ayuda al prójimo y verás a miles y miles de hermanos tendiéndote la mano.

miércoles, 29 de julio de 2015

Ejercicio y los vehiculos electricos

Hace algún tiempo vengo luchando con el peso. No solo es estética sino ya un problema de salud, porque esos “kilos de más” afectan desde la química sanguínea, con lo que afectan el corazón, sino también articulaciones, columna y sobre todo rodilla y los pies (en mi caso)
 Así que decidí, con la ayuda convincente de mis análisis de sangre y mi médico, que aparte de hacer una dieta saludable, debería aumentar las horas de ejercicio (o empezar a hacer ejercicio en serio para ser más honestos)
 Así que dispuesta a ello, comencé. Poco a poco a caminar, en un parque cerca de mí casa.
 Poco a poco fui aumentando el tiempo del ejercicio. Empecé con 30 minutos y ahora ya hago 1 hora diaria, menos martes que hago ½ hora de elíptica y a los viernes le sumo 1 hora de yoga.
Ahora que ya disfruto más  mi tiempo conmigo y con el ejercicio, así que cada día me reto un poco más. A esa hora en donde caminaba 5 km se ha convertido en 1 hora donde ahora mi ruta es de 6 km. Estoy feliz con mi progreso.
 He bajado en 1 mes 5 kilos y aunque aún me falta mucho, porque fueron muchos años de inactividad, cada día me siento mejor y con más ánimos para seguir adelante.
Este disfrutar de la vida sana, me permite entre otras cosas distraerme con la vista del paseo, la gente que se reúne en el parque, los que llevan a sus perros, hermosos ejemplares de todas las razas y sin razas, inteligentes y divertidos.
Los niños que juegan en las canchas y los adultos que más tarde llegan a usarlas.
Pero de las cosas que más me ha llamado la atención es que aparte de los pocos grupos, siempre los mismos de niños jugando futbol sala, o vóley bol en arena, el resto de los niños en su gran mayoría ¡recorren en parque en vehículos eléctricos!
 Mientras los adultos, sufren los estragos del colesterol y los triglicéridos, y los caminan a ver si en la próxima consulta el médico nos felicita por la labor cumplida tenemos a nuestros hijos en su gran mayoría en vehículos que no le proporcionan ningún beneficio al organismo, más que un leve diversión ocasional (que está bien, divertirse también cuenta)
Pero lo que más llamó mi atención fue el gran número de vehículos donde el ejercicio no es para nada necesario y que son ahora juguete predilecto de padres e hijos.
 Ojalá todos esos niños hayan tenido, ese mismo día, su ración de quema de calorías, su ración de quema de energías, de activación cerebral con endorfinas producto de la actividad física, y no solo estemos viendo la generación de los flojos


 
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